Si se trata de escuchar música de mariachi y beber tequila, nada mejor que ir a Garibaldi. Si se trataba de cantar con mariachi mientras se bebía tequila, nadie como Chavela Vargas, por eso su féretro, cubierto por su poncho rojo, fue llevado a esta plaza mítica de la Ciudad de México para rendirle el primer homenaje póstumo.

Al ser una cantante que se debía a “su pueblo”, como la misma Chavela Vargas decía, su homenaje no podía limitarse al ofrecido por las autoridades culturales de México, como tradicionalmente se hace en el Palacio de Bellas Artes en el Distrito Federal.

Entre flores, lágrimas, música, cantos y hasta un cielo lloroso, cientos de personas la acompañaron en ese último adiós celebrado en esta plaza rodeada de bares y cantinas donde tantas veces se presentó “La Chamana”.

Las cantantes Lila Downs, Eugenia León y Tania Libertad interpretaron acompañadas de mariachis canciones emblemáticas de Vargas, como “Cruz de Olvido”, “Volver, volver” y “Un mundo raro”.

Tras este homenaje, “el verdadero”, como lo calificó la gente que fue a despedirla, el cuerpo fue llevado hasta las instalaciones de una funeraria para reposar allí hasta que sea trasladado hasta el Palacio de Bellas Artes, para que miles de mexicanos puedan seguir despidiéndola.

De acuerdo con María Cortina, representante y biógrafa de Vargas, el cuerpo de su amiga será incinerado y las cenizas se esparcirán en el cerro Chalchitépetl, el favorito de la cantante y con quien a diario platicaba viéndolo desde su casa en Tepoztlán, pueblo del central estado de Morelos.

Antes de que Chavela Vargas muriera, ya le tenían preparado un homenaje en el Teatro de Tepoztlán para el 1 de septiembre, y aún se realizará.

Unos días después de éste, pero en el D.F., en coincidencia con los festejos de la independencia de México, en el salón Tenanmpa de la plaza Garibaldi, se pintará un mural en honor a “la dama del poncho rojo”.

Y para tenerla siempre presente, Guillermo Sánchez, amigo personal y productor del último disco de Vargas, anunció que el 15 de agosto se subirá ese material en formato de libre descarga vía internet, del que se informará en su cuenta de Twitter @ChavelaVargas.

También se prepara para finales del 2012 el documental El ruiseñor y la noche. Chavela Vargas canta a Lorca, dirigido por Rubén Rojo. Éste registró la última visita de la artista a España y reseña, desde una perspectiva poética, la relación entre el poeta y la cantante.

LA INTENSIDAD DE UNA VIDA.

Chavela nació donde la guaria morada (flor nacional de Costa Rica) y se va a la tumba con la flor de cempasúchil (flor de muertos en México). O de Madrid al cielo, pero al de la Nueva España. Vargas le dice adiós a la vida a los 93 años sintiéndose “profundamente enamorada de España”.

La cantante se despidió de este mundo con el corazón dividido entre “la Hembra de Europa”, como definió a España, y México, país del que obtuvo la nacionalidad y cosas mucho más intangibles y valiosas.

Y es que, como canta Joaquín Sabina, amigo incondicional de la cantante: “En Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

Ella, haciendo caso omiso de esa letra, siempre regresó a España y a México, dos países que amaba profundamente. En este último vivió durante más de siete décadas (vino con 17 años). Aquí murió.

Pero tuvo tiempo de regresar a su casa, México. Y es que como dijo en una de sus últimas entrevistas con Efe hace dos años, a pesar de haber nacido en Heredia (Costa Rica): “Me siento más mexicana que el tequila y el pulque".

“La Llorona”, canción popular mexicana que evoca la leyenda de un alma en pena que, desde la época de la Nueva España, vaga llorando por sus hijos y que ella interpretó como nadie infinidad de veces, con su voz desgarrada, ha venido a llevarse su alma. Un alma que ella fue a recuperar hace unas semanas a España porque allí “la dejó empeñada”.

Más de ochenta discos forman ya parte de su legado musical. Con la mitad de su vida sumergida en el alcohol, - calculaba haber ingerido más de 40.000 litros de tequila-, en la década de los años 90 decidió abandonar una adicción que debilitó su salud hasta el final.

Alejada de los escenarios desde 2006, detrás de sus enormes lentes oscuros, dos años después ofreció un último concierto en el Auditorio Nacional de la capital azteca.

En unas recientes declaraciones a los medios en España, “la dama de poncho rojo, pelo de plata y carne morena”, como la describe Sabina en la canción 'Boulevard de los sueños rotos', presagiaba el final de su andadura por la vida: “Así soy yo. Voy a detener mis pasos una mañana temprano, o un atardecer, como quiera, no me cuesta".

LAS NOCHES DE PARRANDA.

En una de sus últimas entrevistas con Efe, Chavela Vargas comentaba, en referencia a la época que vivió en México en compañía del cantautor José Alfredo Jiménez, durante la década de los 50: "Recuerdo las borracheras y cuando nos íbamos a dar serenatas, aunque la que siempre cantaba era yo".

En estas noches de parranda, según relata en su propia biografía, titulada "Y si quieren saber de mi pasado", también convivió con figuras como el compositor Álvaro Carrillo e incluso con Agustín Lara.

"Pero José Alfredo es mi compositor favorito. Ahora estamos sin compositores (como él), porque ellos también tienen que ser poetas y José Alfredo era poeta y compositor, a él no lo cambio por ningún otro", agregó en ese momento la intérprete.

En la película "Frida" (2002) se usó el tema "La llorona" para una escena donde aparece Chavela Vargas junto a Salma Hayek -en el papel de Frida Kahlo- en una cantina.

"Salma lloró en esa escena y estaba prohibido que lo hiciera, no debía ocurrir eso, pero finalmente pasó y cuando terminó no dijo nada, estaba o ausente o triste, no sé, pero algo le pasó", aseguró a Efe la cantante en esa ocasión.

Amaba a México, pero también a España. En esa misma entrevista con Efe, recordaba ese profundo sentimiento que la une al país europeo. "Fue muy bello, un despertar muy hermoso, lleno de paz, y es de las mejores cosas que tengo. Yo a España la adoro, quiero muchísimo a toda su gente".

"Soy de todas partes y de México. Mi domicilio es desconocido. Canto. Canté. No hay más que una Chavela. La Vargas", añadió.

En cualquier caso, allá donde esté, podrá cantar aquello de "Tápame con tu rebozo, Llorona, porque me muero de frío".