El gobierno brasileño envió cerca de 9.000 efectivos militares a sus fronteras con cuatro países vecinos como parte de una operación masiva de dos semanas para combatir a la delincuencia.

El personal asignado — del ejército, la armada y la fuerza aérea — fue emplazado a lo largo de las fronteras con Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay, informó el martes el Ministerio de Defensa en su sitio de internet.

La operación, iniciada el lunes, tiene el propósito de detener el flujo de drogas y armas, así como el contrabando de otros productos, desde esos cuatro países a la nación con el territorio más grande en Latinoamérica, señaló el ministerio.

Bolivia es el tercer productor de cocaína en el mundo y las autoridades consideran que el 92% de su producción va a Brasil.

El área a la que fueron enviadas las tropas incluye la llamada Triple Frontera, donde colindan Brasil, Paraguay y Argentina, y donde se ocultan traficantes de drogas y de armas, así como falsificadores.

"Nuestro objetivo principal es evitar que el espacio aéreo brasileño sea utilizado para actividades ilegales como el narcotráfico y el contrabando", afirmó Joao Geraldo Ferreira Malta, general de brigada de la Fuerza Aérea.

El oficial puntualizó que Brasil utiliza aviones, helicópteros y aeronaves automáticas en operaciones de vigilancia, en la identificación de sospechosos, en ofrecer apoyo a efectivos e interceptar aviones que entran ilegalmente en su territorio.

Más de dos toneladas de droga, 300 embarcaciones y 59 armas fueron decomisadas en cuatro operaciones similares que tuvieron lugar este año y el pasado en varias regiones de Brasil. Cuatro pistas de aterrizaje clandestinas fueron destruidas y algunas compañías madereras clandestinas fueron cerradas.

"Esta movilización sobre la frontera es un asunto de defensa propia", dijo el politólogo David Fleischer, de la Universidad de Brasilia. "Brasil es invadido por envíos de drogas y armas clandestinas procedentes de países vecinos, sobre todo de Bolivia y Paraguay".

Estimó que la operación podría ser eficaz, pero "no del todo".

Para que sea verdaderamente eficaz, Brasil debería tener al menos 50.000 efectivos en la frontera, dijo. "Pero el país no tiene los recursos para eso".