Un banco británico se confabuló con el gobierno iraní para lavar 250.000 millones de dólares de 2001 a 2007, lo cual dejó al sistema financiero de Estados Unidos "vulnerable ante los terroristas", afirman las autoridades del estado de Nueva York. El Buró Federal de Informaciones (FBI) investiga el caso para determinar si presentan acusaciones penales.

En un comunicado divulgado el lunes por la noche, el Banco Standard Chartered manifestó su "fuerte rechazo" y "protesta" por la imagen que los reguladores de Nueva York dieron a sus transacciones con los bancos iraníes. Indicó que comenzó a revisar voluntariamente las transacciones desde 2010 con los reguladores de Estados Unidos y que los hallazgos no coinciden con las acusaciones presentadas el lunes contra la institución.

"El grupo no cree que la orden emitida por el Departamento de Servicios Financieros represente una imagen precisa de los hechos", indicó el banco.

El superintendente de Servicios Financieros del estado de Nueva York, Benjamin Lawsky, firmó una orden que obliga al banco, con sede en Londres, a responder las preguntas que le formule tras una pesquisa a la eliminación de información crucial en transacciones financieras.

La superintendencia estatal describió al banco como una institución que actuó de manera deshonesta y citó a uno de sus ejecutivos: "Ustedes (improperio) estadounidenses. ¿Quiénes se creen para decirnos al resto del mundo que no debemos hacer transacciones (financieras) con los iraníes?"

El banco se confabuló con sus clientes iraníes para canalizar casi 60.000 pagos distintos en dólares estadounidenses mediante la filial de Standard Chartered en Nueva York, "pero primero eliminó de las transferencias electrónicas la información utilizada para identificar a los países, individuos y entidades sobre los que pesan sanciones", de acuerdo con la orden de la agencia.

Según el texto de la disposición, el banco cobró millones de dólares por las transacciones en momentos en que pesaban restricciones sobre las mismas.

Standard Chartered afirmó que "el análisis, que el grupo compartió con todas las oficinas de Estados Unidos, demuestra que todo el tiempo el grupo actuó para cumplir y cumplió abrumadoramente con las sanciones y regulaciones de Estados Unidos", agregó.

El comunicado añade que "99,9%" de las transacciones con Irán que están en duda cumplieron con todas las regulaciones. Las pocas que no cumplieron representan sólo 14 millones de dólares, de acuerdo con el banco. Agregó que ninguno de sus pagos iraníes fue en beneficio de ningún grupo terrorista.

El banco afirmó que no había recibido aviso de la orden.

Un funcionario dijo que la oficina del FBI en Nueva York investiga el caso para determinar si presentan acusaciones penales. La fuente solicitó el anonimato para hacer sus declaraciones a The Associated Press porque no estaba autorizado a comentar sobre la pesquisa.

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Los periodistas de The Associated Press, Shawn Pogatchnik, en Dublín, Irlanda, y Tom Hays, en la Ciudad de Nueva York, contribuyeron a este despacho.