Yasnier Toledo aseguró la segunda medalla de Cuba en el boxeo olímpico al vencer el lunes por 19-11 al kazajo Gani Zhailauov en cuartos de final de la categoría de peso ligero.

Tras ganar una plaza en semifinales su compatriota Lázaro Alvarez el domingo en peso gallo, Toledo dominó a su rival y se llevó los tres asaltos sin discusión, administrando cómodamente su ventaja en el primer round y dejando sin argumentos a Zhailauov.

"Nos habíamos enfrentado tres veces previamente y le conocía bien. Participar en unos Juegos es algo muy grande y bonito y obtener medalla no tiene calificativos para un atleta", expresó. "Estuve estudiando la noche entera la pelea para no cometer errores y afortunadamente todo salió bien".

Su rival en las semifinales será el ucraniano Vasyl Lomachenko, quien fue oro en los pasados Juegos de Beijing 2008 y eliminó previamente al puertorriqueño Félix Verdejo exhibiendo su habitual solidez.

Pero Toledo, actual subcampeón mundial y quien tiene por costumbre analizar minuciosamente a sus rivales antes de cada pelea, asegura no temer a Lomachenko, precisamente su verdugo en la final del pasado Campeonato de Bakú.

"Estoy cogiendo mi forma y soltándome un poquito más, así que voy a estar cada vez mejor", dijo, al tiempo que negó que la delegación cubana sintiera en exceso la presión por volver a ganar una medalla de oro que le fue esquiva en la anterior cita olímpica.

"El equipo está muy mentalizado. Hay un gran deseo de ser campeones y, cuando un joven anda con esa determinación, es muy difícil detenerlo", expresó.

Originario de Camagüey, Toledo se reconoce obsesivo con su preparación, hasta el punto de perder el sueño o de soñar con que está en un ring.

"Salto y brinco en la cama, pensando que estoy en una pelea", explicó.

Por ello evitó relajarse ante Zhailauov. "Cuando he ganado a un rival antes, me confío incluso menos. Intento pensar que nunca me he enfrentado a él y eso lo mantengo estrictamente".

El púgil de 22 años calificó de "final adelantada" el choque con Lomachenko, a quien considera "uno de los mejores atletas del mundo, un boxeador excepcional, fogoso y con buen ritmo de combate".

Toledo se inició de muy chico en el boxeo por seguir los pasos de su hermano. Admirador del gran Mario Kindelán, reconoce que, cuando más disfruta es sobre el ring, en el momento de aplicar la teoría y rentabilizar las horas de sueño perdidas.