Le llaman "el economista del pueblo" y no le apoya ningún partido, pero las encuestas le dan un 10 por ciento. Se llama Franco Parisi y es el candidato presidencial chileno que promete "hacer una "minirevolución gobernando para las personas, no para los grupos de poder".

"El sistema de partidos está agotado. La gente se aburrió. En Chile, la estructura política es de cinco o seis familias, igual que la estructura económica. Eso es lo que hay que cambiar", recalca en entrevista con Efe.

Parisi (Santiago de Chile, 1967) se define como un "hijo de vecino", a pesar de su notable trayectoria académica como profesor en varias universidades de Estados Unidos y decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile.

En la última elección presidencial, el exsocialista Marco Enríquez Ominami sacudió la política chilena, pero se quedó al borde de la segunda vuelta. Parisi está convencido de que esta vez un candidato independiente puede llegar a La Moneda.

Ninguna de las grandes coaliciones políticas tiene definido quien será su candidato para diciembre de 2013, si bien la derecha se debate entre los ministros Pablo Longueira, Andrés Allamand y Laurence Golborne, mientras que la centro-izquierda tiene su mejor baza en la expresidenta Michelle Bachelet (2006-2010), que aún no ha dicho si se presentará a la reelección.

"El padrón ha cambiado. Se incorporan 5,3 millones de electores (de un total de 13 millones) y no se sabe cómo van a votar. Estos jóvenes pueden cambiar la forma de pensar de sus padres y sus abuelos", confía.

Se queja de que los medios de comunicación tradicionales "no le quieren", pero está convencido de que Internet, Facebook y Twitter puede compensar la falta de respaldo mediático, financiero y partidista a su candidatura.

Algunos analistas como Andrés Benitez, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, consideran escasas las posibilidades de Franco Parisi o Marco Enríquez Onminami, a quienes califica como "candidatos de una sola bala".

Sin embargo, una reciente encuesta otorgó a Parisi un respaldo del 10 por ciento, "un extraordinario punto de partida", según él, para iniciar una campaña electoral de más de año y medio.

"Es que no sólo ha cambiado el universo electoral y los medios de difusión. La gente también está cansada de los partidos", explica Parisi, quien aprovecha su espacio en un pequeño canal de televisión para impartir nociones sobre economía popular.

Ha sido precisamente su toma de postura en favor de los sectores más desfavorecidos lo que le ha granjeado la simpatía de miles de chilenos.

Parisi criticó duramente a los responsables del fraude multimillonario en las tiendas La Polar que afectó a decenas de miles de consumidores y acudió a la inhóspita región de Aysén, en el sur del Chile, a apoyar las protestas de pescadores y agricultores.

"Si mi candidatura sigue creciendo, el monopolio de estos señores feudales de la política va a ser perforado con nuevos postulantes independientes", asegura Parisi, quien confía en que cunda su ejemplo.

"Si uno quiere ser crítico en este momento, pone la ficha sobre Parisi", asegura el sociólogo y empresario Eugenio Tironi, vinculado a la Concertación, la coalición de centro-izquierda que gobernó al país entre 1990 y 2010 tras la dictadura de Augusto Pinochet, en sus primeros tiempos.

El propio Parisi no oculta que votó por el socialista Ricardo Lagos, presidente entre 2000 y 2006, y en la última elección apoyó a Sebastián Piñera.

"Hay que tomar lo mejor de donde vega. La división entre izquierda, derecha y centro es completamente anacrónica".

Parisi promete "gobernar para las personas, y no para los grupos de poder". Eso implica una gran reforma tributaria, dice, "porque aquí, cuanto más altos ingresos tienes, menos pagas".

"Los chilenos trabajamos duro, pero sentimos que no nos cuidan: mala sanidad, mala educación, servicios públicos y tasas de interés caras", y por eso se necesita "un mejor Estado".

"¿Populista yo? Si bajar las tasas de interés y hacer que los ricos paguen impuestos es populista, sí, lo soy", se defiende.

Él asegura que la gente común y corriente le va a ayudar a financiar su campaña y por eso lanzó su precandidatura en un acto al que asistió medio millar de personas que pagó entrada.

"Eso es algo nunca antes visto", se ufana este candidato independiente, quien ha instalado su cuartel electoral en una modesta casa que perteneció a sus padres, y su despacho, en la habitación que compartía con su hermano Antonino, también economista.

Convencido de que "el panorama económico para Chile en los próximos años va a ser extraordinario" gracias a la inversión extranjera", Parisi encara con audacia las complicadas relaciones de Chile con sus vecinos.

"Bolivia tiene más problemas con Chile que nosotros con ellos. Eso hay que decirlo fuerte y claro". Pero a renglón seguido califica de "tontería" las fronteras en un país donde "hay más pasos ilegales que legales".

Parisi asegura que quiere derrotar a sus contendientes "sin odio ni revancha y sin faltarles el respeto", y que si no pasa a la segunda vuelta, no pasará nada.

"Me iré tranquilamente de vacaciones", concluye.