El partido del Salón de la Fama del Fútbol Americano dejó el triunfo por 17-10 para los Saints de Nueva Orleans ante los Cardinals de Arizona y la confirmación que aunque fue el primer encuentro de la pretemporada dentro de la Liga Nacional (NFL), el espíritu del entrenador en jefe Sean Payton está presente dentro del equipo ganador.

Payton no podrá dirigir al equipo por estar suspendido como consecuencia del "escándalo" del programa de incentivos económicos que los Saints ofrecieron a los jugadores defensivos para que lograsen la eliminación de los rivales más peligrosos.

Sin embargo, aunque Payton no puede tener presencia física dentro del equipo, su filosofía y la gran motivación que siempre les generó --con el que ganaron el primer Super Bowl de la historia de la franquicia--, se nota que está presente.

Lo demostraron la dieron ante los Cardinals con un juego muy eficaz para ser el primer partido de la pretemporada y además también lucieron muy sólidos en defensa.

Pero quizás lo más importante de todo, que para nada se le vio a un equipo desmotivado o con la sensación de una temporada perdida, en la que además el próximo Super Bowl se va a disputar en su ciudad, nada menos que en el Mercedes-Benz Superdome.

El mensaje que Payton les ha dejado como lema para la nueva temporada que enfrentan sin su presencia no ha sido otro que el de "hagan su trabajo".

Payton, que recibió permiso de la NFL para asistir el sábado, en Canton (Ohio), a la ceremonia de enaltecimiento al Salón de la Fama del exliniero ofensivo de los Saints, Willie Roaf, fue como otro recordatorio de que sigue presente, en el espíritu del equipo, aunque luego ya tuvo que dejar la ciudad.

Los Saints jugaron sin él por primera ocasión en el Clásico del Salón de la Fama y las órdenes las recibieron del entrenador asistente Joe Vitt, quien estará a cargo del equipo temporalmente.

Tampoco estuvo con el equipo el apoyador Jonathan Vilma, que ha sido suspendido al igual que Payton por toda la temporada, pero el equipo respondió con clase y alcanzó una victoria de gran importancia simbólica.

Al concluir el partido, todos los jugadores de los Saints dijeron que la victoria era dedicada a los compañeros que no pudieron estar con ellos y que demostraba que van a luchar desde el primer día para seguir siendo ganadores.

Además la seguridad de tener con ellos la próxima temporada al mariscal de campo Drew Brees después de haber firmado un nuevo contrato por cinco temporadas y 100 millones de dólares les dio a los Saints el aliciente que más necesitaban tener de cara a la nueva temporada, donde pueden ser algo más que un equipo ganador.

Los Saints ante los Cardinals quisieron dejar bien claro desde el inicio de las acciones que la pasada temporada ganaron 13 partidos y que regresan con la mayor parte de su ofensiva intacta, su mejor esperanza para alcanzar la fase final por cuarta temporada consecutiva.

El convencimiento dentro de los Saints es que no existe sensación de tragedia ni mucho menos que sean un equipo al que se le va a ganar con facilidad.

"Quien piense eso se va a llevar a una gran sorpresa porque vamos a ser tan bueno o mejor equipo que la pasada temporada y eso lo demostraremos en el campo", declaró Brees. "No tenemos nada que demostrar a nadie, pero al final los triunfos pondrán a todos en su lugar".

La interrogante era ver como va a funcionar su defensiva después que despidieron al coordinador Gregg Williams antes de que se revelara su papel como líder del programa de incentivos ilegales reemplazándolo con Steve Spagnuolo, que ya hizo sentir su filosofía y esquema táctico de cargar menos y jugar más coberturas de zona bajo el nuevo esquema.

Es pronto para ver como serán las cosas sin Payton durante la temporada regular, pero el inicio de la pretemporada no pudo ser más positivo para los Saints que siguieron siendo en equipo ganador y muy superior al de los Cardinals, que tienen también la interrogante de cual será al final el mariscal de campo que imponga liderazgo dentro del equipo.