Manila y nueve provincias colindantes se encuentran hoy colapsadas a causa de las inundaciones provocadas por las incesantes lluvias, mientras que el recuento de muertos por la pasada tormenta tropical Saola asciende ya a 53.

Con decenas de vehículos varados y las calles colapsadas por el agua, el presidente, Benigno Aquino, ordenó el cierre de los colegios y de las oficinas gubernamentales, excepto las agencias de emergencia que atienden a miles de evacuados.

El director del Centro Nacional de Desastres, Benito Ramos, indicó que de momento no hay víctimas a causa de las precipitaciones que no han parado en las últimas 24 horas, informó el diario "Inquirer".

El agua desbordó la presa La Mesa, lo que inundó varios vecindarios en Manila y obligó a la evacuación de más de 5.000 residentes junto al río Marikina.

Por recomendación del servicio meteorológico filipino (PAGASA), el Palacio presidencial, el Tribunal Supremo, el Parlamento, la Embajada de Estados Unidos y la sede de la Bolsa de Manila, inundada, cerraron sus puertas.

"La embajada cierra hoy debido al exceso de inundaciones en las calles y en preocupación por la seguridad de nuestros empleados y los solicitantes consulares", indicó el embajador estadounidense, Harry Thomas, en un comunicado.

Según el Centro Nacional de Desastres, ya ascienden a 53 los muertos por la tormenta tropical Saola, que afectó la semana pasada a gran parte del archipiélago antes de desplazarse hasta Taiwán y China.

Entre 15 y 20 tifones visitan Filipinas cada año durante la estación lluviosa que, por lo general, comienza en mayo y concluye en noviembre.