La retirada del mercado chino de acciones de tipo B (denominadas en dólares) por parte del fabricante electrónico Tsann Kuen, uno de sus más grandes participantes dentro del centenar de empresas que aún cotizan en ese panel, puede suponer un empujón hacia la reforma del comercio de este tipo de valores.

Así lo asegura hoy el diario independiente "South China Morning Post", que recoge cómo, en aplicación de las nuevas normas de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) para sanear los parqués del país, Tsann Kuen se ha visto forzada a salir del mercado B, lo que hace temer que otras firmas sigan ese camino.

A principios de año la CRMV estableció que las firmas de los mercados B de Shanghái y Shenzhen que coticen por debajo del equivalente a un yuan por acción durante 20 días consecutivos serían expulsadas del parqué.

La semana pasada, tras 18 sesiones seguidas en esas condiciones, Tsann Kuen se retiró del mercado shanghainés de tipo B, para evitar ser expulsada, y anunció que preparará un plan de rescate para la compañía.

La situación es paradójica, ya que la firma de electrónica, establecida en la provincia oriental de Fujian, ha estado registrando beneficios de manera sostenida en el tiempo.

Sin embargo, sus acciones han caído en picado en los últimos días, desde que anunció que en el primer semestre tendría pérdidas de entre 18 y 23 millones de yuanes (entre 2,2 y 2,9 millones de euros, o entre 2,8 y 3,6 millones de dólares), lo que muestra cómo las nuevas normas pueden acabar de hundir el debilitado parqué B.

El caso es "un jarro de agua fría para que la CRMV y su presidente Guo (Shuqing, que intenta internacionalizar las bolsas de tipo A desde hace un año) despierten de una vez y se den cuenta de que el problema de las acciones B podría ser peor de lo que creen", advierte el gestor de fondos Wu Kan, de la aseguradora Dazhong.

En las bolsas chinas de Shanghái y Shenzhen, especialmente volátiles y sensibles a los rumores, se cotiza con dos tipos de acciones: las A, denominadas en yuanes, con las que participan en el mercado las principales empresas del país, y las B, denominadas en dólares en Shanghái y en dólares de Hong Kong en Shenzhen.

Las acciones de tipo B fueron creadas en 1992, poco después de empezar a funcionar las bolsas chinas, para que las empresas estatales pudiesen conseguir divisas extranjeras para financiar su expansión internacional.

En un principio sólo podían comprarlas entidades y particulares extranjeros, pero los chinos también pueden hacerlo desde 2001.

La falta de liquidez en el mercado B llevó ya en esa época a que la CRMV estudiase su fusión con el mercado A, pero la decisión nunca se tomó, y el mercado B continúa existiendo hoy, aunque mucho menos activo que el de las acciones en yuanes, preferidas por los inversores.

Por lo general, cuando las empresas chinas necesitan divisas lo que eligen es salir a bolsa en Hong Kong, con acciones de tipo H, o en otros mercados extranjeros, en lugar de acudir a los cada vez más pequeños mercados de acciones B de los parqués de su propio país.

Esto ha provocado que desde hace años exista un debate sobre su permanencia, que los predecesores de Guo en la CRMV ignoraron durante años, a pesar de que sólo quedan un centenar de firmas entre los dos paneles de tipo B, y no se ha dado en ellos una sola oferta pública de valores (OPV) desde hace más de una década.

El valor total del mercado de tipo B equivale a unos 150.000 millones de yuanes (unos 19.000 millones de euros, o 23.500 millones de dólares), menos de un 0,7 por ciento de la capitalización de mercado de las acciones de tipo A.