Todos excepto cinco de los más de 400 caballos de carreras presuntamente utilizados para lavar dinero de un cártel de la droga mexicano serán vendidos debido a que algunos de los equinos han enfermado y muerto bajo custodia de las autoridades federales de Estados Unidos, de acuerdo con documentos judiciales dados a conocer el lunes.

Por ahora, 15 personas están acusadas en la investigación, que gira en torno a la operación de una finca de caballos en Oklahoma. Las autoridades las acusan de canalizar millones de dólares en ganancias de la droga a actividades con caballos cuarto de milla en Oklahoma, Texas, Nuevo México y California.

Entre las personas detenidas en el caso figura José Treviño Morales, quien según los fiscales es hermano de dos supuestos cabecillas del cártel mexicano de los Zetas.

Las autoridades decomisaron 49 de los caballos más valiosos y obtuvieron una orden judicial que exige alimentar y cuidar a los otros que se quedaron en los ranchos.

Cuatro ejemplares han muerto por enfermedad pulmonar y otros están enfermos de neumonía, dijo un agente especial del FBI en una declaración jurada. Algunos necesitan que les cuiden las pezuñas para no quedar lisiados, mientras otros sufren de diarrea o padecen lesiones por hacinamiento, dijeron los fiscales. La atención veterinaria de los caballos es también cara.

El juez federal de distrito Sam Sparks autorizó la semana pasada a los fiscales subastar a los caballos y ordenó retener las ganancias por la venta de cualquier caballo en una cuenta que acumulará intereses mientras se resuelve el caso. Cinco de los equinos no se venderán.

El juez Sparks dijo que como dos acusados han pedido un aplazamiento, no está claro cuánto tiempo tomará solucionar el caso.

"Bajo las circunstancias, no beneficia a nadie — acusados, gobierno o caballos — que Estados Unidos mantenga la custodia de los equinos indefinidamente", indicó.

A pesar del pequeño número de caballos valiosos, el costo por cuidarlos ya superó los 300.000 dólares, y se espera que sean cientos de miles más en gastos. Y debido a que los equinos generalmente pierden valor a medida que envejecen, las autoridades recuperarán menos si mantienen la custodia de los animales hasta que concluya el caso judicial.

Pero los fiscales aceptaron que no se vendan cinco de los caballos a solicitud de Treviño, encargado del rancho en Oklahoma y donde estaba la mayoría de los animales. Su abogado y familia aseguran que él es inocente y está siendo ligado injustamente con sus hermanos, presuntos líderes de los Zetas. Treviño está encarcelado sin derecho a fianza.

David Finn, abogado de Treviño, dijo el lunes que su cliente no se opone a vender los caballos, exceptuando a cinco.

"La familia de mi cliente, la corte y el gobierno están preocupados por la seguridad de los caballos, pero las cuentas de mi cliente fueron congeladas", dijo Finn. "Ellos han trabajado tan duro como han podido".

Los fiscales acusan a Treviño y a su esposa Zulema de pagar en efectivo para comprar caballos pura sangre y de mantener un rancho en Lexington, Oklahoma, utilizando ganancias de las actividades del grupo delictivo mexicano. Los investigadores han indicado que los comprobantes de ingresos no muestran que gane lo suficiente para explicar los millones de dólares destinados a sus operaciones.

Las autoridades también allanaron establos en Texas y en la pista Ruidoso Downs de Nuevo México, a los que los trabajadores se referían discretamente como "los establos de los Zetas", y algunos de los nombres de los animales tenían referencias al narcotráfico, como Cartel Coronita.