La fabricante de guitarras Gibson reconoció que su madera exótica importada violaba leyes medioambientales en un acuerdo según el cual se anulará un caso penal en su contra, dijeron fiscales federales.

Bajo el acuerdo alcanzado el lunes, Gibson Guitar Corp., con sede en Nashville, pagará una multa de 300.000 dólares. La compañía también acordó desistir del reclamo de unos 262.000 dólares en madera decomisada por agentes federales y contribuir con 50.000 dólares a la promoción de la conservación de especies protegidas de árboles a través de la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre.

"El acuerdo es justo y adecuado al establecer penalizaciones graves por el comportamiento de Gibson al tiempo que permite que Gibson siga centrándose en el negocio de la fabricación de guitarras", dijo el fiscal federal Jerry Martin en un comunicado.

Gibson no respondió de inmediato a los mensajes que se le dejaron el lunes pidiendo su opinión. La empresa privada es considerada una de las más importantes fabricantes de guitarras acústicas y eléctricas, incluyendo la emblemática Les Paul lanzada en 1952.

La decisión de Gibson de cooperar con las leyes federales que prohíben la importación de productos fabricados con maderas en peligro de extinción contrasta con una campaña montada en 2011 luego que agentes allanaron las instalaciones de Gibson en Memphis y Nashville.

Republicanos y miembros del movimiento de ultraderecha Tea Party apoyaron al director ejecutivo Henry Juszkiewicz cuando éste denunció los allanamientos como regulaciones federales excesivas que ponían en riesgo los puestos de trabajadores estadounidenses.

"Nos sentimos totalmente ultrajados", dijo Juszkiewicz inmediatamente después de la redada en agosto de 2011. En ese entonces el director prometió que la compañía "lucharía agresivamente para demostrar nuestra inocencia". Poco después Juszkiewicz fue invitado por el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner a asistir a una sesión conjunta del Congreso en la que el presidente Barack Obama dio un discurso sobre el empleo.

Unas semanas después un vocero de la empresa afirmó que un agente federal había "mentido" en declaraciones judiciales al decir que el director general sabía que la madera confiscada por las autoridades fue importaba ilegalmente.

Esas declaraciones, que justificaban la orden de cateo que autorizó las redadas, decían que los envíos de ébano y palisandro indio tenían etiquetas falsas para evadir las restricciones de importación.

El acuerdo señala que un empleado de Gibson supo durante un viaje en 2008 a Madagascar — el origen de parte del ébano que fue confiscado — que era ilegal importar madera sin acabado y envió un reporte al respecto a sus superiores, incluyendo al presidente de la empresa David Berryman.