El brasileño Esquiva Falcao avanzó el lunes a las semifinales del boxeo olímpico con un triunfo 14-10 sobre el húngaro Zoltan Harcsa y aseguró al menos una medalla de bronce en los Juegos de Londres.

Falcao, quien trae el boxeo en la sangre y realizó un tributo a su padre Touro Moreno antes del combate, dio un combate sin exceso de alardes, manteniendo siempre a raya al duro Harcsa y marcando el ritmo en el primer asalto, saldado con favorable 6-2.

El nativo de Espirito Santo, de 22 años, ya no volvió la vista atrás y aseguró la segunda medalla de Brasil en boxeo, después que Adriana Araujo también pasara a las semifinales del torneo de mujeres.

"La clave fue mi inteligencia. Harcsa era un rival grande y fuerte, pero lo había estudiado mucho en vídeo y pensé mucho durante la pelea. El bronce sabe muy bien, pero ya tengo muchos bronces. Quiero más. Necesito saborear el oro", dijo en tono afirmativo Falcao, quien enfrentará al favorito local, el británico Anthony Ogogo, en semifinales. "Ya le gané en el Mundial de Bakú (17-12), pero es fuerte y será difícil. También por la influencia del público en los jueces. Será importante tomar ventaja".

Esquiva es el primer Falcao en clasificarse a las semifinales de la competición, pero su hermano mayor, Yamaguchi, podría acompañarle pronto en el medallero, en caso de vencer el miércoles al cubano Lázaro Alvarez en peso pesado.

A Falcao le cayó el nombre de Esquiva por su padre, ex luchador y boxeador, que pensó le vendría bien en caso de seguir sus pasos sobre el cuadrilátero.

"El problema es que realmente no esquiva mucho", ríe Yamaguchi, a quien el progenitor bautizó con el nombre de su instructora de judo fallecida. El hermano pequeño confirma que, como muchos púgiles de su generación, prefiere defenderse escudándose en los antebrazos que fintando las acometidas de los rivales, como se enseña en la escuela cubana.

Claro que el padre tenía donde elegir para el nombre: Esquiva es el segundo de cuatro hermanos que se dedican al boxeo y, en total, son 18. En una ocasión combatieron los dos actuales olímpicos pero, tras la pelea, Yamaguchi y Esquiva prometieron no volver a enfrentarse en un ring nunca más.

Con su progenitor tampoco se han trenzado a golpes. No fuera caso que, a sus 75 años, les propinara una paliza como hizo recientemente con un púgil de 35.

"Debo mantenerme en forma, porque mi papá está muy fuerte. Más fuerte que yo, y sigue boxeando", explica Falcao, mientras muestra fotografías de su progenitor, a pecho descubierto y con pose de culturista, en las redes sociales.

Seguidor del equipo de fútbol Flamengo, el joven medallista reside en Sao Paulo con el resto del equipo olímpico y echa de menos la playa de Río de Janeiro. "La de Sao Paulo no es tan bonita", asegura.

Quien sabe si se le apareció la estampa costeña al anunciarse su victoria por megafonía, o en el posterior y efusivo abrazo con su entrenador. De quien se acordó seguro fue de quienes hicieron posible que cumpliera su sueño. "Pensé en mi entrenador y en mi papá. La victoria es para ellos".