Federico Molinari estaba con rabia.

El argentino se había preparado para cerrar su rutina en la final de anillos de la gimnasia olímpica con una salida firme que subiera su nota, pero cayó mal y debió usar las manos para dar con la cara al suelo.

La mala caída le costó caro, terminó con 14.733 puntos, que resultó ser la calificación más baja de los ocho que disputaron el lunes la final de anillos en los Juegos de Londres.

"Estaba con bronca, no era así que quería terminar", comentó el primer argentino en alcanzar una final de gimnasia artística en unos juegos. "Pero después me tranquilicé, incluso fui a saludar a los medallistas".

Explicó que intentó "clavar" su caída, es decir, cerrar la rutina con los pies firmes en el tapete, sin dar un paso, lo que habría aumentado su puntaje.

"Me la jugué a clavar la salida, quería no moverme (al caer) porque era la única forma de acercarme a las medallas, sabía que era todo o nada", añadió.

"Puse los pies para clavar pero perdí el equilibrio", dijo Molinari al recordar el cierre de su rutina en los anillos, disciplina ganada por el brasileño Arthur Zanetti.

El argentino dijo que después de un día vería lo sucedido como algo positivo, que incluso tuvo repercusión en su país.

"Esto es una final olímpica, la primera de mi país (en gimnasia artística)", señaló el gimnasta de 28 años. "Vi que en Argentina se generó una movida, la gente está conversando de gimnasia y eso me hace sentir orgulloso. Ya para mí eso es algo impagable, aunque estando en una final obviamente quería algo más".