La Unión Europea ha celebrado el acuerdo entre Sudán y Sudán del Sur sobre la explotación del petróleo de la zona fronteriza, y ha asegurado que contribuirá a la viabilidad económica de ambos países y al bienestar de su población.

La explotación de petróleo es una cuestión que enfrentaba a ambas naciones y que en los últimos meses las ha llevado al borde de la guerra, por lo que su resolución resultaba central para lograr la paz, recordó en un comunicado difundido anoche la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

Ashton felicitó a ambos Gobiernos por el espíritu de compromiso que hizo este acuerdo posible y espero que se extienda a otras cuestiones pendientes como las fronteras, la situación de la petrolera región de Abyei y los acuerdos de seguridad.

La Alta Representante de la UE se hizo eco también del acuerdo anunciado por el Gobierno de Sudán para permitir la llegada de ayuda humanitaria para la población de regiones como Kordofán del Sur y Nilo Azul y solicitó la "aplicación inmediata de este acuerdo".

Estas medidas deben ir acompañadas por el cese de as hostilidades y por negociaciones políticas entre el Gobierno de Sudán y fuerzas del Movimiento Popular para la Liberación de Sudán, que gobierna en el Sur.

La también vicepresidenta de la Comisión Europea dijo que aunque ambas partes no han logrado resolver todas las cuestiones pendientes para el 2 de agosto, como les emplazó Naciones Unidas, han realizado progresos considerables.

"Urjo a las parte a que sigan adelante con este progreso para poder lograr un acuerdo completo en la próxima cumbre presidencial", añadió.

El gobierno de Sudán del Sur, que se independizó de Sudán en julio de 2011 tras un referéndum de independencia, mantiene tensas relaciones con Jartum desde entonces, que llegaron a su peor momento en enero pasado, cuando Yuba frenó por completo la producción de 350.000 barriles de crudo al día.

Esta decisión de Sudán del Sur se tomó al no llegarse a un acuerdo entre los dos países sobre las tasas de tránsito del petróleo, pero la medida supuso un duro golpe para la economía de ambos países.