Lucy Jaramillo cumplió con su sueño de participar en unos Juegos Olímpicos, pero no por eso puede darse el lujo de descuidar el sustento de su vida: un negocio de frituras en su ciudad natal en Ecuador.

La oriunda de Bolívar, en el centro de Ecuador, compitió y fue eliminada el domingo en las preliminares de los 400 metros con vallas en los Juegos de Londres. Fue la culminación de un largo viaje para la velocista de 29 años, quien perdió a su madre a los 10 años y se quedó sin casa en 2008 por un incendio.

Sin mucho apoyo económico, Jaramillo relató que tiene que trabajar en su negocio de frituras en un mercado para tener su sustento y costear sus viajes.

"Estudié cultura física, pero debo ganarme la vida en el mercado", señaló. "Es más, ahora que me vine a Londres estoy pensando en mi negocio que quedó a cargo de mi hermana".

"Así fui a Guadalajara y gané la plata a pesar de que nadie creía en mí", agregó la ecuatoriana, en referencia al segundo puesto que conquistó el año pasado en los Juegos Panamericanos.

Jaramillo cronometró el domingo 57.74 en las eliminatorias de los 400 con vallas en Londres, muy por debajo de su mejor marca de la temporada de 56.50.

"He cumplido la misión a punta de esfuerzo y sacrificio", expresó. "Di lo mejor de mí".

Jaramillo ha tenido una vida difícil. A los diez años perdió a su madre y en 2005 falleció su papá. Tres años después su casa en Ecuador se incendió por causas desconocidas y perdió todo.

"Fueron cosas materiales. Hay cosas más importantes en la vida", manifestó.

La ecuatoriana dijo que su continuidad en el atletismo dependerá del apoyo que reciba para seguir en competencias.

De momento, "me siento que ya cumplí conmigo y con todo un país. Gracias a mis padres que desde el cielo me han dado la fuerza para seguir en esto", confió con los ojos aguados.