Chile conmemoró el domingo el segundo aniversario del desplome de una mina que dejó atrapados a 33 mineros a 800 metros (media milla) de profundidad en el desierto de Atacama durante 69 días.

El presidente Sebastián Piñera acudió a la ciudad norteña de Copiapó para reunirse con los mineros a la entrada de la mina de cobre de San José, que estuvo a punto de convertirse en su tumba. Ahí develarían una cruz de cinco metros de alto como parte de un monumento conocido como "Los 33 mineros de Atacama: el milagro de la vida".

Los mineros dijeron que sintieron una especie de temblor cuando el tiro se desplomó y llenó los pasajes de la mina aurífera y cuprífera con polvo asfixiante. Pasaron horas antes de que pudieran comenzar a ver siquiera a unos pasos frente a ellos. Sobre sus cabezas, toneladas de roca que continuaban desplazándose amenazaban con aplastarlos.

Antes de que se supiera que habían sobrevivido al colapso, los 33 alargaron por 17 días su magra provisión de alimentos de emergencia, suficiente sólo para 48 horas, comiendo bocadillos de atún y bebiendo sorbos de leche que había expirado.

En una impecable operación de rescate, fueron sacados a la superficie uno por uno dentro de una jaula que recorría un túnel perforado a través de 600 metros (2.000 pies) de roca.

Al llegar a la superficie fueron recibidos como héroes por sobrevivir tanto tiempo en las calurosas y obscuras profundidades de la sobreexplotada mina centenaria. Su rescate, televisado a todo el mundo, mantuvo en vilo a millones de personas. Recibieron viajes pagados a las islas griegas, visitaron el estadio del Real Madrid y desfilaron en el parque Magic Kingdom de Disney World. Pero la fantasía comenzó a desmoronarse al regresar a casa.

Muchos se quedaron sin dinero y tuvieron que ganarse la vida en los polvorientos barrios marginados de la ciudad desértica de Copiapó. Algunos empezaron a sufrir problemas de salud y psicológicos. Otros abusaron del alcohol y las drogas. La mayoría tiene pesadillas sobre esos días obscuros que vivieron atrapados.

"Los sigo viendo como grandes personas que han podido soportar algo muy terrible. Algunos mejor que otros", dijo Alberto Iturra Benavides, el principal psicólogo que atendió a los mineros. "Lo que más me sorprende es la fuerza con que han mantenido su compromiso con la vida".

Chile anunció el año pasado que 14 de los mineros cuya edad superara los 50 años o que sufrieran de problemas que les impidieran trabajar recibirían una pensión vitalicia equivalente a 540 dólares mensuales. Los mineros han sido muy sigilosos sobre los detalles de lo que ocurrió durante el tiempo que estuvieron atrapados, en especial los 17 días transcurridos antes de que los hallaran.

Ahora están poniendo sus esperanzas financieras en la filmación de una película, para la cual firmaron un acuerdo con el productor de "Black Swan", Mike Medavoy. La producción se basará en un libro sobre los mineros que está siendo escrito por el periodista ganador del Pulitzer Héctor Tobar.

"Los 33", como se les conoce, también participarán como extras en la película, dijo Remberto Valdés, un abogado representante de los mineros.

Cada uno de ellos ha recibido 9.000 dólares como adelante por el filme y 2.500 dólares por el libro. También ganarán regalías por la venta de entradas en el cine.

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Luis Andrés Henao está en Twitter como: https://twitter.com/LuisAndresHenao