Greg Rutherford dio la sorpresa en una final de longitud muy abierta y, en plena fiesta del abarrotado estadio Olímpico londinense, le dio a Gran Bretaña su primer oro en esta prueba desde Tokio'64.

68 años habían pasado desde que Lynn Davies venció en la capital japonesa en la prueba de longitud, que en esta ocasión había quedado huérfana de grandes figuras, sobre todo tras la eliminación del defensor del título, el panameño Irving Saladino, y que estaba reservada para los atletas americanos desde que Carl Lewis consiguió la primera de sus cuatro coronas en Los Ángeles'84.

Rutherford accedió a la final con una marca de 8,08 metros y tuvo un inicio de la lucha por las medallas desalentador, con tan solo 6,28, pero al segundo intento se puso en cabeza con 8,21 y en el cuarto añadió diez centímetros a su marca (8,31).

Nadie pudo alcanzar dicho registro, el más bajo para ganar un oro desde los 8,24 del estadounidense Randy Williams en Múnich'72, y se coronó en medio de un ambiente increíble de la afición, que acababa de celebrar también el título en heptatlón de Jessica Ennis.

Nacido el 17 de noviembre de 1986 en Milton Keynes, fue décimo en los Juegos de Pekín'08, que afrontó muy afectado por el fallecimiento de su abuelo, quinto en los Mundiales de Berlín'09 y, lesionado, no pasó la calificación en los de Daegu'11.

Bisnieto de Jock Rutherford, el más veterano jugador de la historia del Arsenal, en cuya cantera llegó a probar, tiene al excampeón cubano Iván Sotomayor como héroe deportivo.

El australiano Michael Watt, para muchos el principal favorito tras la disputa de la clasificación, se colgó la plata con 8,16 y el bronce fue para el estadounidense Will Claye con 8,12.

El brasileño Mauro Vinicius da Silva, que había sido el mejor en la previa, se tuvo que conformar con el séptimo puesto con tan solo 8,01.