Michael Phelps dijo hoy, día de su despedida de la natación, que se sentía "mucho más tranquilo" de lo que esperaba y dispuesto a "dar un paso adelante" hacia una nueva vida.

"No sé cómo poner en palabras lo que siento. Son veinte años. No sé dónde tengo ahora mis emociones, pero seguro que en los próximos días se asentarán", afirmó Phelps en una comparecencia en el Centro Principal de Prensa de los Juegos de Londres, poco después de ganar su vigésima segunda medalla olímpica y la decimoctava de oro.

"Estoy mucho más tranquilo de lo que pensé que estaría en este momento", dijo el nadador estadounidense, de 27 años, que ofreció ante los medios la sensación de estar abrumado por las emociones.

"No cambiaría nada ni he echado de menos nada", afirmó sobre los sacrificios de tantos años. "Poder decir que he cumplido todos mis objetivos es algo muy especial".

"Una de las cosas que siempre tuve claro es que no quería llegar nadando a los treinta años. He cubierto todas mis metas y ha llegado el momento de dar otro paso", afirmó Phelps, que citó entre sus objetivos inmediatos viajar, relajarse, colaborar con su fundación y divertirse.

"En aquello que haga, seguiré teniendo metas. Soy una persona muy competitiva, tengo esa mentalidad", dijo, sentado ante el trofeo que le fue entregado hoy como homenaje al mejor nadador de todos los tiempos.

"Cada paso de mi carrera ha tenido un significado especial. Ha sido un gran viaje y no podría ser más feliz", resumió el plusmarquista universal de medallas olímpicas.