Un nieto de Harry Truman, el entonces presidente estadounidense que ordenó el ataque atómico contra Japón durante la II Guerra Mundial, asistió el sábado a una ceremonia en recuerdo de las miles de víctimas de la bomba en Hiroshima.

Clifton Truman Daniel se presentó en el Parque Conmemorativo de la Paz en Hiroshima y colocó una ofrenda floral en recuerdo de las 140.000 personas que murieron por la bomba atómica que su abuelo ordenó lanzar el 6 de agosto de 1945. Tres días después, un segundo y último ataque nuclear causó la muerte de 70.000 personas en la ciudad de Nagasaki.

"Creo que este cenotafio lo dice todo: honrar a los muertos para no olvidar y asegurarnos que nunca permitamos que esto vuelva a ocurrir", dijo el visitante luego de orar en silencio.

Daniel, de 55 años, se encuentra en Japón con el fin de asistir a las ceremonias en Hiroshima y Nagasaki para conmemorar el 67 aniversario de los ataques atómicos.

Su visita, la primera de un pariente de Truman, es patrocinada por el grupo pacifista Sadako Legacy, que lleva el nombre de Sadako Sasaki, una de las víctimas de la bomba nuclear que murió de leucemia a los 12 años. Cuando estaba en el hospital, Sadako elaboró con papel cientos de grullas tras escuchar la leyenda de que se le cumple un deseo a la persona que haga 1.000 grullas de origami.

Desde entonces esas grullas se convirtieron en un símbolo de la paz.

Daniel, ex periodista, conoció en 2010 a un hermano de Sadako, Masahiro Sasaki, que tiene 71 años y sobrevivió al ataque, durante un encuentro pacifista en Nueva York. Acordaron trabajar juntos para mejorar el entendimiento entre los dos países, que siguen divididos sobre la cuestión de la legitimidad de los ataques atómicos.

En un comunicado, Daniel explicó que decidió visitar Hiroshima y Nagasaki porque necesitaba conocer las consecuencias de la decisión de su abuelo como parte de sus propias acciones por lograr un mundo desnuclearizado. Dijo que espera escuchar historias de sobrevivientes sobre cómo superaron la adversidad.

Daniel también se reunirá con los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki y participará en conversaciones con estudiantes.

Susumu Miura, quien nació en Hiroshima hace 78 años, escribió en el periódico Tokyo Shimbun que se enfureció cuando se enteró que muchos estadounidenses aún respaldan la decisión de arrojar las bombas atómicas en 1945.

"Pero cuando escuché la noticia de que el nieto del ex presidente Truman está de visita en Hiroshima y Nagasaki, sentí como si me hubieran quitado algo de peso del pecho", escribió Miura en un artículo de opinión.

El grupo pacificsta también invitó al nieto de un operador de radar que iba a bordo de los dos aviones que arrojaron las bombas atómicas.

El abuelo de Ari Beser, Jacob Beser, fue la única persona que participó directamente en los ataques a Hiroshima y Nagasaki.

"Espero que podamos traer una verdadera reconciliación a los sobrevivientes de las bombas atómicas, muchos de ellos aún atrapados en su animosidad hacia Estados Unidos, así como de otros sobrevivientes de la guerra y sus familias y ayudar a inculcar un fuerte sentido de la paz entre los jóvenes", afirmó Sasaki en un comunicado.

Hace dos años, Washington envió por primera vez a un representante — el embajador estadounidense — a la conmemoración anual de los ataques con bombas atómicas. El embajador John Roos también acudirá el lunes a la ceremonia en Hiroshima.