Erick Barrondo tuvo que comprarle un televisor a su familia en Guatemala para que pudieran verlo competir en los Juegos Olímpicos de Londres. Posiblemente fue la mejor inversión de su vida.

Barrondo terminó segundo el sábado en la marcha de 20 kilómetros en los Juegos de Londres y le dio a Guatemala la primera medalla olímpica en su historia.

De raíces indígenas y procedente de una familia humilde, Barrondo relató que hace dos meses le compró un televisor a su familia para que pudieran acompañar su participación olímpica a la distancia. Sin duda, sus familiares y toda Guatemala vibró con su desempeño en el famoso bulevar londinense The Mall.

"Venimos de una situación económica difícil, por eso le di esa ayuda a mi familia", relató el guatemalteco de 21 años, quien cruzó la meta con tiempo de 1:18.57, a 11 segundos del campeón chino Ding Chen.

Barrondo buscará darle otra medalla a Guatemala cuando compita la próxima semana en la marcha de 50 kilómetros.

"Siento que es la bendición más grande que la vida me ha dado", declaró Barrondo, con la medalla de plata colgada sobre el pecho. "Es una alegría para un país que ha sufrido mucho, pero que también ha soñado mucho".

El estudiante de contabilidad y campeón panamericano el año pasado sueña con que su gesta en Londres sirva de ejemplo para la juventud en un país aquejado por la delincuencia de pandillas.

"Me voy a sentir el hombre más feliz del mundo si alguien deja el cuchillo o el arma y lo cambia por un par de zapatos para dedicarse al deporte", comentó.

El presidente guatemalteco, Otto Pérez, se unió a los festejos en su país por la histórica medalla.

"Barrondo es un guatemalteco que viene de orígenes extremadamente humildes. Este logro nos demuestra lo que podemos hacer con perseverancia y a dónde podemos llegar", dijo Pérez en una entrevista telefónica con la AP.

A lo largo de la prueba, Barrondo se mantuvo cerca de la dupla china de Chen y Zhen Wang, quien se quedó con el bronce. En el pelotón de los líderes también estuvo el ruso Valeriy Borchin, campeón hace cuatro años en Beijing y quien abandonó la carrera.

La estrategia fue definida por su entrenador cubano Rigoberto Medina.

"Siempre escuché la voz de mi entrenador, incluso en medio de todas las personas que estaban gritando, yo buscaba siempre la voz de él", narró Barrondo.

Dijo que Medina ha hecho sacrificios para llevar al marchista a las Olimpiadas, dejando a su familia en Cuba para trasladarse a Guatemala y entrenarlo.

"Los dos hemos sufrido mucho, hemos dejado a nuestras familias, él a su esposa e hijas y yo a mis padres. Lo arriesgamos todo pero dio resultado", contó.

Llamó la atención que a lo largo de la carrera, una cadena balanceaba sobre el pecho del atleta guatemalteco. Barrondo mostró un crucifijo que dijo que no se quita nunca.

"Algunas personas me dicen que es muy grande, pero más grande fue la cruz que cargó Jesús. La fe es parte importante en la vida de Erick Barrondo", explicó sobre el amuleto.

Aunque tenía la tentación de descansar después de la difícil prueba, Barrondo dijo que el domingo estaría entrenando de nuevo con miras a la marcha de 50 kilómetros, el próximo sábado.

"Yo quisiera dormir, pero sé que mañana a las 6 de la mañana (el entrenador) me va a estar tocando la puerta diciendo 'Erick, vamos a entrenar''', dijo sonriendo.