El estadio se puso de pie y lo ovacionó como a un campeón. Bruno Rojas apenas había ganado una ronda preliminar de los 100 metros para incrustar a Bolivia por primera vez en una fase clasificatoria dentro del atletismo de los Juegos Olímpicos.

Pero ese triunfo representa mucho para este estudiante de odontología, y así lo compartió un estadio Olímpico casi repleto, con unas 45.000 personas que vibraron cuando Rojas llegó primero entre ocho atletas.

"Nunca, pero nunca me alentaron así en mi vida; es algo grandioso para mi país y esa ovaciones me las voy a llevar como un recuerdo de toda la vida", dijo Rojas, de 21 años, quien estudia, se entrena y vive en la ciudad boliviana de Cochabamba.

No hay una razón científica que explique tanto fervor popular hacia un atleta casi desconocido fuera de su país. Pero el detonante pudo haber sido que la serie de Rojas inauguró la segunda jornada del atletismo y los aficionados estaban impacientes por ver acción.

Además, Rojas participó de una de las preliminares más lentas y es usual que los espectadores alienten a los débiles, en general apoyan a todos, pero le dedican más entusiasmo al que termina primero.

"Vamos Bolivia ca...jo", dijo Rojas mirando fijo a unas de cámaras que si difundió palabras a todo el estadio.

Ante un pedido de The Associated Press, por si había un malentendido, Rojas repitió esa frase y acotó que "ese es el grito de guerra de Bolivia".

Rojas corrió con una larga cadena plateada en su cuello que se mecía como una campana hacia ambos costados y otras veces volaba hacia adelante. Su tiempo fue de 10.62.

"Esta es la medalla de la suerte y además fue un regalo de mi madre", que según Rojas se llama Nete y es brasileña, mientras que su padre es boliviano.

Amante del cine, al que casi todos los sábados va acompañado por su novia Tina, el velocista Rojas dijo que terminó primero "sin exigirme demasiado. A los bolivianos les pido mucha paciencia y les digo que estoy entero".

Rojas señaló que una vez que se retire del atletismo se va a dedicar a la odontología, y mostrando sus dientes blancos y relucientes agregó: "Pero antes me voy a poner unos dientes de oro, como algunos atletas".

— ¿En serio?, le preguntó la AP, el y boliviano contestó:

— "¡No! Era una broma".