China responsabilizó el sábado a Occidente de obstruir una salida diplomática y política a la crisis en Siria por promover un cambio de régimen, en una declaración que soslayó las críticas de que Beijing y Moscú han obstaculizado las gestiones de paz.

China y Rusia han recurrido varias veces a su poder de voto en el Consejo de Seguridad de la ONU para impedir una acción firme de países occidentales y árabes contra el presidente sirio Bashar Assad. Moscú es un aliado clave de Assad y China argumenta su posición contra una intervención militar.

El viernes, Moscú y Beijing decidieron aislarse de nuevo cuando se negaron a respaldar una resolución simbólica de la ONU que condenaba al gobierno sirio por la dura represión contra los disidentes. La resolución fue aprobada por una gran mayoría de 133 votos a favor y 12 en contra. China fue uno de los pocos que votaron por el "no".

El sábado, Beijing afirmó que votó por el cabal beneficio del pueblo sirio y — en su más acentuada retórica hasta ahora sobre la guerra civil en Siria — acusó a las naciones occidentales de sabotear las gestiones de paz para impulsar un cambio de régimen.