Funcionarios sirios de alto rango solicitaron a Rusia un crédito financiero y suministros de productos petroleros, señal de que el régimen del presidente Bashar Assad ha resentido las acciones globales en su contra por reprimir la rebelión.

Mientras una delegación siria sostenía conversaciones en Moscú, un escuadrón de barcos de guerra rusos se aproximaba al puerto sirio de Tartus, la única base naval que Rusia posee fuera de las naciones que integraron la Unión Soviética.

El Ministerio de Defensa de Rusia dijo que algunos barcos podrían atracar para reabastecerse de suministros.

El viceprimer ministro sirio Qadri Jamil, que encabezó una delegación de varios ministros del gabinete en la visita a Moscú, dijo el viernes a la prensa que han solicitado un crédito a Rusia para reponer las reservas de divisas de Siria, las cuales se han reducido por los embargos internacionales a las exportaciones sirias.

Jamil y el ministro sirio de Finanzas, Mohammad al-Julaylati, se rehusaron a precisar la suma del crédito solicitado por Siria.

"Hemos pedido a Rusia un crédito de dinero en efectivo que nos permita superar los actuales problemas, y ellos prometieron considerar nuestra petición", señaló al-Julaylati en conferencia de prensa.

"Necesitamos algunos recursos adicionales. Los países en este tipo de situaciones por lo general solicitan créditos externos", agregó.

Jamil dijo que Siria podría conseguir el crédito dentro de algunas semanas. Las autoridades rusas no hicieron declaraciones sobre las peticiones sirias.

Se cree que Siria gasta con rapidez los 17.000 millones de dólares en reservas extranjeras que el gobierno aparentemente tenía al inicio de la represión de Assad contra la revuelta popular que estalló en marzo de 2011.

El conflicto ha devenido en una guerra civil y activistas de derechos humanos calculan que más de 19.000 personas han perdido la vida en los últimos 17 meses.

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Elizabeth Kennedy contribuyó a este despacho desde Beirut.