Un concurrido mercado en un campo de refugiados palestinos en la capital siria fue atacado con morteros que provocaron la muerte de 21 personas mientras las fuerzas del régimen y los rebeldes combatían en la periferia sur de Damasco, informó el viernes un grupo de activistas.

El ataque contra el campamento de Yarmuk ocurrió la noche del jueves cuando el gobierno enfrentaba a los insurgentes en el cercano suburbio capitalino de Tadamon.

Los combates continuaron el viernes y el estruendo de explosiones en el vecindario se escuchaban hasta el centro de Damasco, casi totalmente desierto, al tiempo que se veían columnas de humo en el horizonte.

La agencia de la ONU que administra los campos de refugiados palestinos informó que al menos 20 personas murieron en el bombardeo sobre Yarmuk. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que reportó inicialmente sobre las muertes, dijo que los morteros cayeron mientras las personas compraban comida para la cena. Los activistas del grupo no quisieron especular sobre quién lanzó el ataque.

"No sabemos de dónde vinieron los morteros, si fueron del régimen sirio o no", dijo Rami Abdul Rahman, director del Observatorio, establecido en Gran Bretaña. Agregó que también podrían haber sido disparos perdidos de los combates cercanos en Tadamon.

La agencia de noticias estatal culpó del bombardeo a "mercenarios terroristas" — un término que el gobierno utiliza para los combatientes rebeldes — y dijo que éstos habían sido expulsados por las fuerzas de seguridad.

El incidente subraya la precaria situación no sólo de los refugiados palestinos, sino de todos los civiles en Siria, que se encuentran cada vez más atrapados en el fuego cruzado de este sangriento levantamiento que ha cobrado 19.000 vidas desde que estalló en marzo de 2011.

Cada día cientos de civiles son desplazados por la violencia, según la ONU. El organismo mundial calcula que 1,5 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares pero permanecen en el país.

Un video en línea de las consecuencias inmediatas del ataque sobre Yarmuk mostraba cuerpos ensangrentados y quemados mientras las personas corrían en medio de gritos y de humo.

La tropa del gobierno ha atacado en el pasado al campamento, que alberga a unos 150.000 palestinos y a sus descendientes, expulsados de sus hogares por la guerra que acompañó la creación de Israel en 1948.

Los refugiados palestinos en Siria han tratado de mantenerse apartados del levantamiento que ya cumple 17 meses, pero su campamento está situado dentro de un área cuyos habitantes respaldan al parecer a los rebeldes.

La situación de los refugiados palestinos es particularmente sensible debido a que Siria se presenta desde hace mucho tiempo como el principal defensor de la lucha palestina contra Israel en el mundo árabe. El presidente palestino Mahmud Abbas, cuyo gobierno tiene una estricta política de neutralidad con respecto al conflicto sirio, condenó el ataque a Yarmuk.

"La presidencia exige el cese inmediato de todos los asesinatos y la destrucción en los campos de refugiados, y la protección a sus habitantes", dijo la oficina de Abbas en un comunicado difundido en la agencia de noticias oficial palestina.