El secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, garantizó hoy a Japón que los aviones militares Osprey que desplegará en la provincia de Okinawa son seguros y no realizarán vuelos hasta que el Gobierno nipón despeje las dudas sobre su seguridad.

Panetta se reunió en Washington con el ministro nipón de Defensa, Satoshi Morimoto, y ambos hablaron de las preocupaciones que ha despertado en Japón el despliegue de los Osprey por las dudas sobre su seguridad después de que aviones de este tipo hayan estado implicados en recientes accidentes en Marruecos y Florida (EE.UU.).

"En reconocimiento de las preocupaciones del Gobierno japonés sobre la seguridad de esa aeronave, nos abstendremos de cualquier operación de vuelo en Japón en el corto plazo", dijo el jefe del Pentágono en una rueda de prensa tras la reunión con Morimoto.

Según Panetta, el Departamento de Defensa de EE.UU. presentará durante este mes al Gobierno japonés los resultados de la investigación de los accidentes recientes que involucraron a aviones Osprey para que pueda "reconfirmar" la seguridad de sus operaciones.

Hoy mismo el ministro nipón "tendrá la oportunidad de ver de primera mano la impresionante capacidad del avión", agregó Panetta.

En la misma línea, Morimoto explicó que, hasta que se confirme su seguridad, Estados Unidos "se abstendrá de volar los Osprey en Iwakuni".

Los aviones llevarán a cabo pruebas de vuelo en Iwakuni (suroeste) antes de ser trasladados a finales de año a la isla de Okinawa (sur), donde EE.UU. mantiene la mitad del contingente de cerca de 48.000 soldados que tiene en Japón.

Este año los dos países acordaron la salida de 9.000 soldados estadounidenses de Okinawa, que acoge a la mayor parte de la presencia militar de EE.UU. en Japón desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Este acuerdo satisface las demandas de Tokio, que se quejaba de la fuerte presión y roces con la población civil que supone la presencia de unos 19.000 soldados en un territorio insular tan pequeño.