"Toqué el cielo". Eso fue lo que exclamó Germán Lauro con fuerza al conseguir el viernes el sexto lugar en la final del lanzamiento de bala de los Juegos Olímpicos.

Para el argentino, la jornada fue de ensueño. Primero porque sin mucha bulla se convirtió en Londres en el primer atleta de su país que alcanza la final en esta modalidad de las competencias de campo y, segundo, porque batió dos veces su propia marca.

"Toqué el cielo muchachos. Hoy es un día que lo voy a recordar con una gran felicidad", señaló un eufórico argentino.

"No hay medallas que valga la felicidad por todo lo que ha pasado hoy", agregó.

"Esto lo venía buscando desde hace bastante tiempo", proclamó Lauro con emoción en su rostro y estrechándole la mano a los periodistas más temprano al superar la ronda clasificatoria y avanzar a la disputa de las medallas. "Conseguí mi mejor lanzamiento en el último intento. Me dije 'todo o nada' y se dio. Ahora pasan muchas cosas por mi mente".

En ese tercer intento con la bala logró un registro de 20,75 metros, con el cual rompió su propia marca y la de su país de 20,43, que había alcanzado hace un par de años.

En la final que se disputó por la noche volvió a superar ese registro con un lanzamiento de 20,84, que le aseguró el sexto puesto. El polaco Tomasz Majewski ganó el oro un lanzamiento de 21,89, el alemán David Storl se adjudicó la plata con 21,86 y el estadounidense Reese Hoffa se llevó el bronce con 21,23.

"Antes de la final les dije que me iba a ir contento si lograba terminar en los primeros ocho, pero alcancé dos peldaños más", subrayó el oriundo de Trenque Lauquen y de 28 años.

Fue la segunda olimpiada para el argentino. En Beijing, hace cuatro años, ni siquiera se metió entre los primeros 15.