Un máximo de 12 militares estadounidenses llevaron mujeres, probablemente prostitutas, a sus cuartos de hotel en Colombia poco antes de la llegada del presidente Barack Obama al país sudamericano para la Cumbre de las Américas en abril, de acuerdo con una investigación militar.

El informe proporcionado el viernes a The Associated Press revela nuevos detalles sobre la conducta de los militares durante el escándalo de prostitución que afectó tanto al personal militar como al del servicio secreto.

Siete soldados del ejército y dos infantes de Marina han recibido sanciones administrativas por lo que el informe califica como conducta inapropiada que consiste "casi exclusivamente" en "contratar prostitutas y adulterio". Tres militares han solicitado tribunales marciales, lo que les otorgaría un juicio público para impugnar las sanciones.

Según el informe de la investigación, los problemas salieron a la luz cuando el personal del hotel se quejó ante funcionarios estadounidenses de que los militares tenían invitadas en sus habitaciones después de las 6 de la mañana, una violación de la política del lugar.

También se quejaron de que los adiestradores de perros permitieron a los canes dormir en sus camas, ensuciar las sábanas de hotel y otras áreas públicas en el edificio.

El informe concluyó que "la combinación de tiempo libre sin estructurar, el predominio de la prostitución legalizada y la elección individual de los militares de cometer una falta" fueron las principales causas de la conducta inapropiada. También encontró que no había pruebas de que la interacción con las prostitutas hubiera presentado algún riesgo para la seguridad nacional, y que ningún material sensible estuvo en peligro.

La prostitución es legal en Colombia, pero viola el código de justicia del ejército de Estados Unidos. Los hoteles en Cartagena exigen que cualquier huésped, incluidas las prostitutas, se debe registrar, pagar una cuota de invitado y salir antes de las 6 de la mañana.

El Comando Sur de Estados Unidos, encabezado por el general Douglas Fraser, realizó la investigación sobre la participación de los militares en el incidente de abril, que avergonzó a la fuerza de protección presidencial de elite y desenterró revelaciones de otros episodios de mala conducta en el Servicio Secreto.

Una docena de funcionarios, agentes y supervisores del Servicio Secreto también estuvieron implicados en el escándalo en Colombia. Ocho de ellos han sido forzados a dejar la agencia, tres fueron absueltos del cargo de cometer una falta grave y por lo menos dos empleados intentan recuperar sus empleos.