A pesar de la paliza física y mental, Roger Federer defendió el viernes que los sets finales no se decidan en un tiebreak.

"Un set tan largo es mucho más emocionante", dijo Federer tras derrotar a Juan Martín del Potro por 3-6, 7-6 (5), 19-17 en cuatro horas y 26 minutos de juego para avanzar a la final del torneo olímpico de tenis. "Pero no es que quiera jugar sets tan largos siempre", bromeó.

En el eterno tercer set contra Del Potro, que se prolongó durante dos horas y 43 minutos, Federer reconoció que en un momento determinado se le pasó por la cabeza el partido más largo de la historia que disputaron John Isner y Nicolas Mahut en Wimbledon 2010.

El encuentro se disputó en tres días diferentes y duró 11 horas y 5 minutos, con un marcador final para Isner de 6-4, 3-6, 6-7 (7), 7-6 (3), 70-68.

"Aquello fue de chiste. Tres días jugando...", señaló. "Fue algo extraordinario y espero que nunca se supere ese récord".

El césped de Wimbledon volvió a ser talismán para el suizo, que hace sólo un mes alzó su séptimo título en el All England Club.

En sus cuartos juegos, Federer alcanzó por primera vez la final individual del torneo de tenis olímpico. Y tuvo que ser en Wimbledon.

"Finalmente voy a tener una medalla olímpica de singles. Me ha costado bastante tiempo", admitió. "En Wimbledon me siento un poco como en casa".