El procurador general de Brasil, Roberto Gurgel, acusó hoy al exministro José Dirceu de "idear y dirigir" la trama de corrupción mediante la cual "decenas de diputados" fueron "corrompidos" entre 2003 y 2005, durante al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva

Gurgel formuló esas graves acusaciones durante la segunda sesión del juicio que el Tribunal Supremo realiza contra los 38 acusados de un escándalo de financiación ilegal de campañas y de "compra de votos" en el Parlamento denunciado en 2005, durante el tercer año de Lula en el Gobierno.

"Se puede decir sin riesgo de cometer ningún equívoco que José Dirceu fue el mentor, fue quien idealizó todo el sistema ilícito y fue quien comandó las acciones de los otros acusados", declaró ante el pleno del Supremo el procurador, que actúa en el proceso como parte acusadora.

"La ascendencia de Dirceu sobre todos los otros acusados ha sido plenamente comprobada", apuntó Gurgel, quien sostuvo que el entonces "hombre fuerte" del Gobierno de Lula dirigía "todo el esquema" desde su despacho en el Palacio presidencial de Planalto.

"¿Cómo se podría imaginar que todo eso ocurría dentro del Palacio presidencial y que las reuniones de la banda se hacían a unos pocos metros de la oficina del presidente de la República?", interrogó Gurgel.

Dirceu, de 65 años, fue durante décadas uno de los más cercanos "escuderos políticos" de Lula, coordinó la campaña que le llevó al poder en las elecciones de 2002 y cuando este asumió el Gobierno se convirtió en ministro de la Presidencia, cargo desde el que controló todos los resortes del Ejecutivo.

Renunció a su cargo en medio de los escándalos, dos días después de que el entonces diputado Roberto Jefferson, quien denunció toda la trama, le instó a dejar el Gobierno durante una comparecencia ante una comisión parlamentaria que investigaba el asunto.

Además de Dirceu, responden ante el Supremo los exministros de Información Luis Gushiken y de Transportes Anderson Adauto.

Asimismo, entre los acusados hay miembros del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen Lula, Dirceu y la actual presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y de otras formaciones de la actual coalición de Gobierno.

Estas son el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el Partido Progresista (PP), el Partido Laborista Brasileño (PTB) y el Partido de la República (PR), nacido en 2006 tras la desaparición del Partido Liberal (PL), uno de los más implicados en la trama.

Entre los procesados también aparecen tres exdirectivos del Banco Rural (privado) y otro del Banco do Brasil (público), tres operadores del mercado financiero, un exfuncionario del Ministerio del Trabajo y ocho empresarios del ramo de la publicidad.

Las acusaciones van desde corrupción activa y pasiva, hasta malversación, lavado de dinero, asociación ilícita, evasión de divisas y gestión fraudulenta y, según los cálculos del Supremo, el juicio durará alrededor de un mes y la sentencia se conocerá en septiembre próximo.