El abogado de grupo punk ruso Pussy Riot, que comparece en juicio por cantar en la mayor catedral de Moscú, espera que el tribunal atienda a las palabras del presidente del país, Vladímir Putin, que abogó por un castigo leve para las acusadas.

"Por nuestra parte, valoramos las afirmaciones de Putin como una señal para el tribunal", aseguró el abogado Mark Feiguin, citado por las agencias rusas.

Feiguin, quien citó a Putin a declarar como testigo, petición que fue rechazada por el juez, aseguró que "las pasiones en torno al juicio a Pussy Riot han llegado a su apogeo".

"Vemos que no sólo las organizaciones de derechos humanos rusas e internacionales salieron en defensa de nuestros defendidos, sino figuras de la cultura, la política, actores y músicos extranjeros siguen lo que ocurre y piden justicia", comentó.

Putin aludió ayer por vez primera al caso judicial durante una visita a Londres para ver la competición de judo y reunirse con el primer ministro británico, David Cameron.

"No hay nada bueno en esto. Con todo, no creo que haya que juzgarlas con mucha severidad por ello. Espero que ellas mismas saquen conclusiones. La decisión final la tiene el tribunal. Espero que el tribunal emita una decisión justa y fundada", señaló.

Al mismo tiempo, recordó que si las tres integrantes de Pussy Riot hubieran cometido el mismo acto en un templo en Israel o en un lugar sagrado en el Cáucaso musulmán ruso, su castigo sería mucho mayor.

Los testigos citados a declarar por la fiscalía acusaron al grupo de blasfemia y de declarar la guerra a Dios y a la Iglesia, y se niegan a perdonarlas y a aceptar una cantidad económica en concepto de reparación por el daño moral causado.

Mientras, las tres componentes del grupo aseguran que nunca intentaron insultar a nadie, en especial, a los creyentes ortodoxos, que son mayoría en Rusia, pero se declaran inocentes del delito que se les imputa.

"Madre de Dios, echa a Putin", decía la canción que interpretaron en la catedral de Cristo Salvador.

Pussy Riot decidió escenificar su actuación en Cristo Salvador después de que el patriarca Kiril pidiera el voto para Putin en vísperas de las elecciones presidenciales de marzo.

"Yo pensaba que la Iglesia amaba a todos sus hijos, pero parece que la Iglesia ama sólo a aquellos que quieren a Putin", se preguntó María Aliójina, quien se encontró hoy mal durante el juicio, lo que obligó a llamar a los servicios de urgencia.

Las tres jóvenes están acusadas de gamberrismo, según el artículo 213 del código penal, por atentar contra los valores tradicionales de la Iglesia Ortodoxa Rusa, por lo que podrían ser condenadas a siete años de cárcel.