Fuerzas especiales del ejército mexicano capturaron a un hombre que se había fugado de una prisión estatal y presuntamente participó en la masacre de 49 personas en mayo en el estado norteño de Nuevo León.

La Secretaría de la Defensa Nacional informó el viernes en un comunicado que José Ricardo Barajas León fue detenido el martes y reconoció haber sido parte del asesinato de los 43 hombres y seis mujeres, cuyos cuerpos aparecieron decapitados y sin manos ni pies en una carretera el 13 de mayo, sin que hasta la fecha haya sido identificado ninguno de ellos.

Barajas, capturado en Nuevo León, es la cuarta persona que autoridades federales y estatales han detenido por su presunta participación en la muerte de los 49, que el gobierno ha atribuido al cartel de las drogas de Los Zetas.

La Secretaría señaló que Barajas es uno de los 37 internos que el 19 de febrero se fugaron de un penal de Apodaca, también en Nuevo León, un estado que en los últimos años se ha visto afectado por una disputa entre Los Zetas y sus antiguos aliados del cartel del Golfo.

La dependencia militar refirió que el hombre declaró que antes de la masacre se encontró con otra persona que le entregó un vehículo en donde se encontraban personas atadas y amordazadas, presuntamente miembros del cartel del Golfo.

El detenido dijo que entregó a las personas a un ex policía local y presunto jefe de plaza de Los Zetas, identificado como Rolando Fernando Sánchez González. Los 49 fueron posteriormente asesinados y sus cuerpos tirados en una carretera de la municipalidad de Cadereyta.

A Barajas se le decomisaron un arma larga, dos vehículos reportados como robados y equipo de comunicación.

Ocho días después del asesinato fue detenido por el ejército el primer involucrado, identificado como Daniel de Jesús Elizondo, alias "El Loco" y supuesto miembro de Los Zetas. Otras dos personas fueron detenidos posteriormente.

La masacre fue considerada por el gobierno federal como parte de una feroz batalla entre Los Zetas y sus rivales del cartel de Sinaloa, que se alió con la organización denominada del Golfo.

Los Zetas y Sinaloa son vistos por el gobierno como los dos mayores carteles de las drogas de México en este momento.

El último dato oficial señala que sólo entre diciembre del 2006 y septiembre de 2011 hubo más de 47.500 muertos atribuidos al narcotráfico y el crimen organizado.

La autoridad no ha vuelto a divulgar cifras, aunque grupos civiles y activistas dicen que podría ser ya superior a los 60.000 fallecidos.

El presidente Felipe Calderón aseguró el jueves que los homicidios atribuidos al narcotráfico y el crimen organizado se redujeron un 15% en el primer semestre de 2012 respecto al mismo periodo del año anterior, aunque no dio a conocer las cifras específicas.