El ruso Tagir Khaibulaev no defraudó a su presidente Vladimir Putin, quien lo miraba desde el graderío, y ganó el jueves la medalla de oro en el judo, dentro del límite de los 100 kilogramos, en una final que fue también presenciada por el primer ministro británico David Cameron.

Khaibulaev derrotó al mongol Tuvshinbayar Naidan, campeón en Beijing 2008, mediante un "ippon" que puso fin al combate y que levantó de sus asientos a Putin y a Cameron, para aplaudir al nuevo monarca olímpico.

El judoca ruso, de 28 años, es el campeón mundial y no ha perdido en un certamen internacional desde que consiguió ese título. Rusia ganó dos medallas de oro y una de bronce en el judo, esta semana. Son las primeras preseas áureas del país en este deporte desde que se desintegró la Unión Soviética.

Las preseas de bronce quedaron en manos del alemán Dimitri Peters y del holandés Henk Grol.

Con la autoridad de un experto, Putin hizo comentarios frecuentes a Cameron en el transcurso del combate. El líder ruso es presidente honorario de la Federación Internacional de Judo, ha competido en este deporte desde que era niño, ostenta la cinta negra y sigue practicándolo.

"Estoy encantado por llevar al presidente al judo", dijo Cameron horas antes en su oficina, tras una reunión con Putin para abordar asuntos de la política internacional. "Pero aclaro que iremos como espectadores y no como participantes".

Cameron prefiere correr, jugar tenis o montar a caballo.

En la división de mujeres de menos de 78 kilogramos, Kayla Harrison logró ser la primera estadounidense con un oro olímpico en judo, al derrotar en la final a la local Gemma Gibbons.

Harrison dominó el combate desde el comienzo. Sujetó mejor a Gibbons y logró derribarla en dos ocasiones.

Fue la segunda presea conquistada por las judocas estadounidenses en la semana, luego que Marti Malloy se quedó con el bronce dentro del límite de los 57 kilos.

A sus 22 años, Harrison es ex monarca mundial y lució en plena forma el jueves. Despachó a varias rivales con un "ippon" que puso fin a los duelos, incluido uno en menos de un minuto.

Las preseas de bronce se distribuyeron entre la francesa Audrey Cheumeo y la brasileña Mayra Aguiar.