Un alto funcionario federal de Estados Unidos renunció tras el escándalo que desató una malograda operación para rastrear el contrabando de armas a México llamada Rápido y Furioso.

El ex subdirector de la Oficina para el Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus iniciales en inglés) William Hoover era el segundo funcionario más importante de la ATF de 2009 a 2011. Fue reasignado en octubre del año pasado durante una reestructuración de personal de la ATF, provocada justamente por las dudas que trajo Rápido y Furioso.

El portavoz de la ATF Drew Wade dijo que el último día de Hoover en la agencia fue el martes.

Un borrador republicano sobre la operación redactado por el representante Darrell Issa y el senador Chuck Grassley dijo que Hoover y otros cuatro funcionarios de la ATF comparten gran parte de la culpa de los problemas relacionados con la pesquisa sobre tráfico de armas de Arizona a México.

La investigación empleó una táctica arriesgada de rastreo llamada "gun-walking" (dejar caminar las armas). Unas 1.400 armas adquiridas ilícitamente identificadas por la operación no han sido recuperadas.