Como en el resto de EEUU, la prisión estatal de Luisiana ha tenido que adaptarse a las dificultades económicas y a los recortes de presupuesto, y para ello ha reemplazado a parte de sus guardias con perros lobo que patrullan el perímetro carcelario.

Llamada Angola, y popularmente conocida como "la Alcatraz del Sur", la penitenciaria a unos 95 kilómetros al noroeste de la capital estatal, Baton Rouge, vio caer su presupuesto desde los 135 millones de dólares anuales en 2007 a los 115 millones este año.

La austeridad causó el despido de más de 100 de los 1.200 empleados, hizo que se quedasen vacías 35 de las 42 torres de vigilancia y dejó espacios desatendidos en torno a los cuatro edificios en forma de cruz donde se encuentran las celdas y las otras instalaciones administrativas.

Para hacer frente a los ajustes, el director de la cárcel, Burl Cain, hizo un experimento en 2005, al cruzar a un lobo mexicano, apropiadamente llamado "Lobo", con una perra para producir canes que ayudaran a perseguir a los prófugos.

"Pero los animales resultaron impredecibles y no le hacían caso a sus entrenadores", dijo Cain en una entrevista con Efe, en la que explicó que "Lobo" se escapó durante el huracán Gustav de 2008.

Su siguiente idea fue, en lugar de entrenarlos, usar a alrededor de una docena de perros lobo como guardianes entre dos cercas de tres metros de altura coronadas con alambre de púas, colocadas a tres metros de distancia en el perímetro de la prisión.

Cada perro lobo tiene asignada una franja de unos 300 metros de largo entre las cercas, y allí vive, con su caseta y sus suministros regulares de agua y alimentación.

Esos animales pueden ser hijos de lobo y perra, con un 50% de genes de cada uno, o pueden ser mezclas derivadas con diferentes porciones de genes.

Mientras que los perros son animales sociables, tanto con otros perros como con los seres humanos, los lobos son animales que socializan casi exclusivamente con los miembros de su manada y eluden a los humanos.

De ahí que Cain diga que de los 5.100 reclusos los que más dificultades le dan son los perros lobo que patrullan el perímetro entre las alambradas.

Y eso ya es decir porque Angola es una de las prisiones más duras del país. El 91% de sus reclusos han cometido crímenes violentos. De ellos, un 55% son homicidas, el 19% violadores, el 75% cumple sentencias sin posibilidad de libertad anticipada, y para quienes no tienen una sentencia de prisión de por vida el promedio de condena es de 93 años.

A esas estadísticas se suma el que ochenta y cuatro hombres y una mujer recluidos en Angola están condenados a muerte.

"Chief" es uno de esos criminales, condenado primero a muerte hasta que un juez conmutó su sentencia a cadena perpetua, con lo cual se sumó al 52% de la población de Angola que jamás saldrá de detrás de las rejas.

"La diferencia es que 'Chief' es un perro lobo", explicó Cain.

El animal, cruce de lobo de la Columbia Británica (Canadá) y perro ovejero alemán, fue denunciado por los residentes de New Roads (Luisiana) a los que aterrorizaba, y el juez estatal James Best lo condenó a muerte en mayo.

Pero después de recibir una llamada de Cain, el juez conmutó la pena y sentenció a "Chief" a cadena perpetua... en Angola.

La dueña de "Chief", Vicky Smith, desolada dijo a la prensa que no creía que el perro lobo lo pasaría bien alejado de la familia que lo crió en una casa con aire acondicionado y cereales para el desayuno.

Pero Cain aseguró a Efe que "Chief" sigue vivo y está bien.

El sueldo promedio de un vigilante de prisión en Angola es de 34.000 dólares al año.

El programa canino, en el cual se incluyen además unas seis decenas de perros desde pastores alemanes a malamutes, además de los híbridos, cuesta unos 60.000 dólares anuales.

Eso incluye el costo del apareamiento de lobos y perros, el mantenimiento de su progenie, la comida, asistencia veterinaria y otros suministros.