El presidente de EE.UU., Barack Obama, autorizó hoy el desembolso de 12 millones de dólares más en ayuda humanitaria a Siria, lo que eleva a 76 millones la asistencia estadounidense de este tipo desde que empezó el conflicto en el país.

El nuevo paquete de ayuda está dirigido a "aquellos más afectados por la crisis en Siria", a través de comida, agua, material médico, ropa y utensilios de higiene, según informó la Casa Blanca en un comunicado.

"Tras 17 meses de conflicto, la situación humanitaria es crítica y se deteriora rápidamente", señaló la residencia presidencial.

La Casa Blanca urgió "a todos los países del mundo a contribuir a la petición humanitaria para Siria de las Naciones Unidas", que han solicitado el desembolso de 180 millones de dólares para satisfacer las necesidades de la población.

Además, celebró "la generosidad de Turquía, Jordania, Líbano, Irak, y otros que están albergando y proporcionando asistencia a los refugiados que huyen de las terribles atrocidades perpetradas por el régimen de Bachar Al Asad".

El anuncio se produce un día después de que varios medios informaran de que Obama autorizó hace unos meses operaciones encubiertas de la CIA y otras agencias para apoyar a los rebeldes sirios en su lucha para acabar con el régimen de al Asad, una información sobre la que no se ha pronunciado la Casa Blanca.

El Departamento de Estado, por su parte, indicó el miércoles que Estados Unidos mantiene un fondo de unos 25 millones de dólares para apoyar a los rebeldes y oposición al régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, con material "no letal".

Esa ayuda es independiente de los 76 millones de dólares en ayuda humanitaria que ha autorizado Estados Unidos hasta ahora, y de los que más de un tercio -27,5 millones- se tramitan a través del Programa Mundial de Alimentos (WFP), otros 18,1 millones mediante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y otros 15 millones a través de varias ONG.

El resto se canaliza a través de aportaciones al Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC), con 8 millones de dólares, a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y otras agencias de la ONU, según el Departamento de Estado.