Millones de indios celebran hoy la fiesta del "Rakhi", una tradicional y masiva ceremonia hindú que simboliza la lealtad y protección entre hermanos y coincide con el plenilunio de la estación de los monzones.

En virtud del "Raksha Bandhan" (Bondad de protección), las niñas y mujeres deben anudar un cordel en las muñecas de sus hermanos o primos varones como símbolo de los lazos fraternales y, sobre todo, del atávico deber de protección masculina todavía vigente.

Ellos, a cambio, prometen protegerlas y ayudarlas cuando lo necesiten, y les dan dinero y regalos durante la fiesta para refrendar ese propósito.

En su vertiente práctica, las visitas de hermana a hermano suponen un desafío para las ya de sí congestionadas carreteras de las grandes metrópolis, que cada "Rakhi" registran monumentales atascos de vehículos con mujeres ataviadas con sus mejores galas.

La mujer tiene al casarse la obligación de dejar su casa y marcharse a vivir al hogar de la familia del marido, por lo que el "Rakhi" le ofrece la posibilidad de refrendar su unión con quienes dejó atrás, en su familia de nacimiento.

Este año, al igual que en ocasiones anteriores, el Gobierno declaró la gratuidad del servicio de autobuses públicos y ordenó un aumento en la frecuencia del metro para que las mujeres pudieran desplazarse con más facilidad por la capital de la India.

Tras bendecir a sus hermanos, las mujeres les colocan la "pulsera", normalmente un cordel rojo de precio simbólico, y luego les marcan una uñada bermellón en la frente y les ofrecen dulces, mientras que ellos prometen protegerlas mientras vivan.

"Mi hermano me ha dado solo 400 rupias (7 dólares, 6 euros) y estoy un poco enfadada, pero la verdad es que todavía es joven y gana poco dinero. Ahora, que cuando gane más se va a enterar", contó a Efe en las calles de Delhi la oficinista Bharati, de 25 años.

El origen del Rakhi se encuentra en la mitología hindú "Mahabharata", que relata cómo durante una ceremonia el dios Krishna se cortó un dedo y Draupadi, esposa de cinco reyes hindúes, arrancó una parte de su "sari" de seda y lo ató a su dedo para curarle.

Emocionado por la compasión de la mujer, Krishna prometió protegerla para siempre.

Las principales autoridades indias emitieron anoche comunicados ensalzando la popular festividad anual.