Las diferencias de opinión entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el conflicto en Siria son "irreconciliables", aseguró hoy el presidente de turno de ese órgano, el embajador francés Gérard Araud, tras la renuncia del enviado especial, Kofi Annan.

"Las divisiones son todavía extremadamente profundas y creo que irreconciliables en términos políticos", dijo Araud en conferencia de prensa en la sede central de la ONU, donde reiteró la "imposibilidad" actual del Consejo de Seguridad de avanzar hacia una solución al conflicto sirio "más allá de en materia humanitaria".

Araud mostró su esperanza de que a lo largo de la presidencia francesa del máximo órgano internacional de seguridad en agosto sus miembros "se agrupen" para mejorar la situación humanitaria en el país árabe, algo que se analizará en una cumbre ministerial que Francia prevé convocar para finales de mes.

En cualquier caso, el diplomático francés reiteró en varias ocasiones "el bloqueo" que se vive en el Consejo y reconoció que Rusia y China se volvieron a enfrentar hoy a "la mayoría" del máximo órgano de decisión de la ONU al negociar su programa de trabajo para agosto, cuando se prevén unas cinco reuniones sobre el conflicto.

Como muestra de esa fractura, Araud aseguró que el Consejo se verá obligado a acabar este mes con la Misión de Observación de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS).

"Está claro que la misión desaparecerá el 19 de agosto. A no ser que haya cambios sobre el terreno, no veo un escenario que nos permita mantener la misión", dijo el diplomático galo.

Una hora antes de la conferencia de prensa de Araud, que presentó el programa de trabajo del Consejo de Seguridad para agosto, Kofi Annan hizo pública su renuncia como mediador internacional para el conflicto sirio, algo "poco sorprendente", a juicio del embajador francés, ya que "su trabajo era ya imposible".

La salida de Annan, que ha responsabilizado de su fracaso a la falta de voluntad de Gobierno y oposición sirios, pero también al Consejo de Seguridad por ser incapaz de actuar, tendrá un impacto "sobre la credibilidad" de la ONU, reconoció Araud, que abogó por encontrar pronto "un sucesor" para el cargo.

Por su parte, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, lamentó la salida de Annan, de la que responsabilizó al régimen de Bachar al Asad, por no cumplir con su plan de paz, pero también a "los miembros que bloquearon una acción del Consejo de Seguridad e hicieron del trabajo de Annan una misión imposible".

Se refirió así veladamente a Rusia y China, países que han ejercido en tres ocasiones su derecho a veto para frenar resoluciones de condena a Al Asad.

"Los días del régimen de Al Asad están contados, la única cuestión es cuántas más vidas se perderán antes de que caigan", dijo Rice en un comunicado.

El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, compareció ante la prensa para lamentar la marcha de Annan, cuyos esfuerzos "siempre ha apoyado Rusia" y se mostró esperanzado en que, "en el mes que le queda" en el cargo trabaje "de manera efectiva para lograr un acuerdo político y detener el baño de sangre".

Mientras, el presidente de la Asamblea General, el catarí Abdulaziz al Naser, lamentó en un comunicado la salida de Annan, de quien destacó su "reconocida experiencia, sabiduría y credibilidad", mientras reiteró su llamada a la comunidad internacional para que actué "unida" para encontrar una "solución pacífica" al conflicto.

La marcha del enviado especial, que se hará efectiva el 31 de agosto y para quien la ONU ya busca sustituto, se produce en la víspera de que la Asamblea General someta a votación una resolución de condena al régimen de Al Asad presentada por los países árabes, aunque no se trata de un texto vinculante.

Por el momento, está por ver si optan por modificar el contenido de la resolución tras la renuncia de Annan, aunque en los últimos días ya incluyeron modificaciones a su propuesta original para lograr el mayor número de apoyos.

Accedieron a retirar la mención que había en el texto a la salida del poder de Al Asad y el llamamiento a los Estados miembros para que impusieran sanciones contra su régimen, según indicaron fuentes diplomáticas.

Los países que presentaron quejas en las consultas fueron Irak, Argelia, Líbano, India y Pakistán, así como Brasil y Argentina, según las mismas fuentes, que apuntaron a la voluntad árabe de lograr el respaldo a su texto de por lo menos cien países.