Un juez federal le ordenó a la minera brasileña Vale que suspenda la expansión de una línea de ferrocarril en el norte de Brasil, alegando que pondría en peligro la vida de un pueblo indígena que vive en la región.

El juez Ricardo Macieira dijo en su fallo, publicado el jueves en el portal de la corte en internet, que la prevista ampliación de la ruta del ferrocarril Carajas, para que ahora sea de doble línea, "podría resultar en daños graves a las áreas protegidas y a los estilos de vida tradicionales de la tribu Awa Guaja".

La organización defensora de los derechos indígenas Survival International, con sede en Gran Bretaña, ha designado a la Guaja Awa como "la tribu más amenazada del mundo".

El ferrocarril de Carajas, de casi 900 kilómetros (560 millas), enlaza las minas de mineral de hierro de Vale en el estado de Pará con la terminal portuaria de Ponta da Madeira, en el estado de Maranhao.

Macieira dijo que se impondrá a Vale una multa de 50.000 reales (25.000 dólares) por cada día que no acate el fallo.

Vale SA, la compañía minera más grande del mundo, dijo en un comunicado enviado por correo electrónico que acatará la decisión aunque tiene previsto presentar apelación contra el fallo.

La minera dijo que es respetuosa del medio ambiente y que todos sus proyectos y operaciones siempre estarán sujetos a "diálogo continuo".

La compañía dijo que Ibama, la agencia de protección ambiental en Brasil, había concedido la licencia ambiental para ampliar la línea férrea.

Sin embargo, Macieira señaló que la licencia fue concedida sin el estudio de impacto ambiental correspondiente y ordenó a Vale que lo efectúe.

En un comunicado, Survival International citó a un miembro de la tribu Awa Guaja que dijo que "no aceptamos la expansión de la línea férrea que cruza exactamente frente a nuestro territorio. ¡Eso está muy mal! ¡Hace mucho ruido! Los cazadores no pueden encontrar presas; los animales huyen espantados".

Al igual que los Awa Guajas, las tribus en todo Brasil escenifican la misma batalla contra madereros, ganaderos, mineros y agricultores que a menudo invaden las reservas demarcadas por el gobierno.

El desarrollo ha favorecido en gran medida la maduración de la economía de Brasil, donde el sector agropecuario ha renovado su fortalecimiento tras impulsar recientemente reformas para flexibilizar las leyes de protección a los bosques en el país.