Japón ejecutó hoy a dos reos condenados a muerte en Tokio y Osaka (centro), poco más de cuatro meses después de aplicar la pena máxima a otros tres condenados en medio de las críticas de las organizaciones humanitarias.

Japón, que junto con EEUU es el único país industrializado y democrático que aún aplica la pena de muerte, ejecuta en la horca a los condenados, en el mayor de los secretos, sin aviso previo a los condenados y sin testigos.