El Gobierno de Chile envió hoy al Congreso con urgencia legislativa de discusión inmediata, es decir, un máximo de seis días de trámite por cámara, un nuevo proyecto de reforma tributaria tras el fracaso de la primera iniciativa.

Según fuentes gubernamentales, el nuevo articulado viene a reemplazar al anterior proyecto impulsado por el Ejecutivo, el cual no logró en semanas anteriores el consenso necesario en el Parlamento entre los distintos sectores políticos.

Con este nuevo proyecto, que en su punto central eleva al 20 % el impuesto a las grandes empresas, el Gobierno del presidente Sebastián Piñera pretende recaudar cerca de 1.200 millones de dólares, que se destinarán en su mayoría a la financiación de la reforma educacional.

Tras ingresar la nueva propuesta al Parlamento, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, señaló que se está actuando "en beneficio del país y creemos que esto está dentro, exactamente, del mismo espíritu del proyecto original".

El jefe de las finanzas chilenas indicó que con el nuevo cuerpo legal se busca simplificar el debate con el objeto de que el tema quede zanjado antes de la discusión del presupuesto de 2013.

Dicho objetivo se busca lograr con la eliminación del articulado que hacía referencia a los denominados impuestos verdes, renovados impuestos a alcoholes y nuevas medidas para reducir la evasión, puntos que al ser extraídos permitirían acelerar el trámite legislativo.

La nueva propuesta no fue bien recibida por la oposición, bloque político que reiteró sus críticas calificando la reforma como tibia e insuficiente en materia de recaudación fiscal.

En esa línea, el diputado del Partido Socialista Carlos Montes manifestó que el nuevo proyecto de reforma tributaria no alcanza a cubrir las necesidades que pretende, como la reforma educacional que planteó el mismo Ejecutivo.

"Creemos que recauda pocos recursos para las necesidades que hay en educación y en otros campos, y no corrige significativamente las injusticias tributarias que existen", añadió.