El Gobierno de Bolivia concretó hoy con un decreto el retiro de una concesión minera a la empresa Malku Khota y rechazó los reclamos realizados por su homólogo de Canadá porque asegura que esa es una compañía boliviana y no canadiense.

El ministro de Minería, Mario Virreira, informó que se decretó que la concesión pase a manos del Estado, después de que los indígenas que exigieron esa medida amenazaran con nuevos conflictos si el Ejecutivo no cumplía su promesa de cancelar la concesión.

Malku Khota es una empresa, subsidiaria de la canadiense South American Silver (SAS), que perdió su concesión cuando el Gobierno cedió en julio a la presión de los indígenas que secuestraron a siete personas, entre ellas a cinco empleados de la compañía, en medio de un conflicto que causó la muerte de un nativo.

La concesión, situada en el departamento de Potosí, fronterizo con Argentina y Chile, era explorada desde 2007 por la privada y pasará ahora a manos de la estatal Corporación Minera de Bolivia.

Ejecutivos de SAS informaron en julio pasado que el yacimiento no tenía ningún valor económico concreto antes de su exploración, pero después de años de estudio sobre sus reservas de plata e indio, se calcula que la mina está valuada ahora en 2.000 millones de dólares.

Los empresarios de la firma canadiense pidieron entonces una negociación con el Gobierno para alcanzar un acuerdo favorable, pero hoy el ministro Virreira dijo que el Estado no firmó contratos con SAS, sino con Malku Khota, de socios bolivianos y un chileno.

Reconoció que diplomáticos y funcionarios canadienses hicieron conocer su preocupación por las inversiones de la compañía de su país, pero él sostiene que no hay documento o registro oficial en Bolivia en el que se mencione que la concesión pertenece a SAS.

Virreira se reunirá en los próximos días con ejecutivos de SAS y del Gobierno canadiense para hacerles conocer la "realidad" de que no existe oficialmente una relación entre el Estado y esa firma, según dijo el funcionario.