El ministro argentino de Economía, Hernán Lorenzino, aseguró hoy que el Gobierno mantendrá su "política de desendeudamiento", cuando falta un día para la millonaria cancelación de bonos públicos emitidos por el denominado "corralito" financiero de hace una década.

"Falta 1 día. El desendeudamiento nos permite hacer más cosas para la gente", escribió hoy Lorenzino en Twitter, en medio de la cuenta regresiva para el pago, este viernes, de los denominados Boden 2012 por un total de 2.281 millones de dólares.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, encabezará este jueves un acto en la Bolsa de Buenos Aires en el que se espera que destaque la cancelación de estos títulos públicos emitidos en julio de 2002, en plena crisis financiera, y entregados a los clientes bancarios cuyos depósitos quedaron atrapados en el "corralito".

Bajo la palabra clave "#independenciaeconomica", Lorenzino lleva desde hace varios días en Twitter la cuenta regresiva para la cancelación de los Boden 2012.

El reloj también corre desde el sitio web del Ministerio de Economía y desde contadores digitales instalados en la sede de esa cartera, donde se marcan los días, horas, minutos y segundos que restan para saldar la millonaria deuda, una carga que, una vez saldada, hará "más libre" al país, según el Gobierno de Fernández.

Se trata de "terminar una etapa que implica el pago del corralito y de alguna manera, y definitivamente, sepultar la crisis de 2001 y 2002, con las consecuencias terminales que tuvo sobre la sociedad", indicó Lorenzino en una entrevista con el periódico Ámbito Financiero, difundida hoy en la página del Gobierno.

"En términos de perfil de deuda, éste es el último vencimiento importante hasta 2015. Por otro lado, la política de desendeudamiento seguirá firme y como cuestión de Estado", prometió el ministro.

Argentina reestructuró en 2005 la mayor parte de la deuda por 102.000 millones de dólares en manos de acreedores privados declarada en mora a finales de 2001, mientras que en junio de 2010 cerró un nuevo canje para refinanciar las deudas remanentes en cese de pagos desde comienzos de la década pasada.

El país suramericano escucha todavía en tribunales de Estados Unidos los reclamos de fondos especulativos que rechazaron ingresar en esos canjes de deuda, con bonos por unos 3.500 millones de dólares.