El día que César Cielo bajó a los infiernos en la piscina, Venezuela clavó una espada en el oro.

El esgrimista Rubén Limardo dio el miércoles a Venezuela su primera medalla olímpica de oro en 44 años y la segunda presea dorada de toda su historia. Mientras que el brasileño Cielo se ahogó en una decepcionante sexta posición en la final de los 100 metros libres, en la que ostenta el récord del mundo.

Cuba sumó otros dos metales. Asley González se colgó la plata en judo e Iván Cambar el bronce en levantamiento de pesas. Además, la inesperada derrota de Uruguay frustró un pleno de equipos latinoamericanos en los cuartos de final del fútbol olímpico masculino, instancia a la que llegaron México, Honduras y Brasil.

Limardo, de 26 años, fue uno de los nombres del día.

Se impuso en la final de espada individual al noruego Bartosz Piasecki por 15-10 para ganar un oro que Venezuela llevaba esperando mucho tiempo. Casi medio siglo desde aquella victoria del boxeador Francisco "Morochito" Rodríguez en el peso ligero mosca en los Juegos de México en 1968.

"Vine a buscar la medalla de oro, esto es algo que quería desde niño, me lo tracé como meta y ahora lo celebro junto a toda Venezuela", comentó el esgrimista. "Este era mi objetivo y finalmente lo he logrado".

La madre de Limardo, quien falleció de un cáncer hace dos años, fundó una escuela de esgrima en su estado natal de Bolívar. La dedicatoria de ese triunfo tenía grabado ese nombre propio: Noris Gazcón, su madre.

"Mi madre fundó la esgrima en el estado de Bolívar de donde yo soy. Esta medalla es para ella", comentó.

Por su parte, Cuba se dio otras dos alegrías en forma de medalla y ya suma tres — dos de plata y una de bronce_, pero se le sigue resistiendo el ansiado oro.

González, de 22 años, perdió la final del judo de 90 kilos ante el surcoreano Dae Nam Song en un combate muy cerrado que se decidió en un asalto de prolongación.

"Estoy contento pero no satisfecho, pensaba lograr más", dijo el cubano tras la pelea, en la que su rival lo sorprendió con una llave que lo dejó tendido de espaldas, para conquistar el punto de oro que le dio el título.

Además, Cambar alcanzó el bronce en el levantamiento de pesas de 77 kilos tras contabilizar una alzada total de 349 kilógramos entre arranque y envión. China copó las dos primeras plazas de la prueba.

El fútbol escribió el epílogo a su primera fase con México, Brasil y la sorprendente Honduras entre los ocho mejores del torneo.

Los hondureños, que dieron una sonora campanada al imponerse 1-0 a España en la segunda fecha, certificó su pase tras empatar 0-0 con Japón en un partido sin mucha historia.

En su tercera participación en unos juegos, Honduras consiguió avanzar a cuartos de final, en los que se las verá con el favorito Brasil. Los brasileños, con Neymar a la cabeza, completaron el pleno de victorias con un cómodo triunfo por 3-0 sobre Nueva Zelanda.

"Estoy muy, muy orgulloso de los jugadores", dijo el técnico de Honduras, Luis Suárez. "Han trabajado duro durante los últimos siete meses. Lo más importante para mí es su actitud, unión y amistad".

México doblegó 1-0 a Suiza y se enfrentará a Senegal en la siguiente ronda.

La despedida de Uruguay fue junto a la estrepitosa caída de España la sorpresa más grande de la fase de grupos. Ni la campeona de Sudamérica ni la vigente campeona de Europa y el mundo lograron acceder a la lucha por las medallas.

Uruguay cayó 1-0 frente al anfitrión Gran Bretaña y quedó apeada del torneo tras sumar una sola victoria en tres partidos. La "Celeste", que ganó dos campeonatos en la década de 1920, se rencontró en Londres con el fútbol olímpico 84 años después de su última participación.

Pero tuvo una despedida amarga, a pesar de contar con algunas de sus mejores estrellas como Luis Suárez y Edinson Cavani.

La mayor decepción de la jornada la firmó el brasileño Cielo, quien finalizó en sexta posición la prueba en la que ostenta el récord del mundo.

Cielo, que hace cuatro años le dio a Brasil su primera medalla de oro en la natación olímpica, sólo superó a dos nadadores y otros cinco fueron más veloces que él.

Pero Cielo no ha dicho su última palabra en Londres. La gloria todavía es posible para él en la prueba más explosiva de la piscina, los 50 metros libres.

"No estoy triste, estoy satisfecho porque espero los 50 metros. Lo que me dan ganas son los 50", afirmó el campeón olímpico de esa especialidad.