El libro "Borges y México", presentado hoy en esta capital, rinde homenaje a uno de los escritores más universales de las letras hispanoamericanas y da testimonio de la huella que dejó durante sus visitas al país.

Jorge Luis Borges (1899-1986) estuvo en México en tres ocasiones, en 1973, 1978 y 1981, tal como recordó el editor de la publicación, el investigador, ensayista e historiador de las letras mexicanas Miguel Capistrán, quien además fue el responsable de haber traído al escritor argentino en sus dos primeras visitas.

"La primera vez que leí a Borges me dejó impresionado. Tenía que conocerlo", aseveró el estudioso durante la presentación del libro en el Palacio de Bellas Artes, acompañado por la viuda del autor, María Kodama; los fotógrafos mexicanos Paulina Lavista, Rogelio Cuéllar y Héctar García, y el artista Felipe Ehrenberg.

Según explicó Capistrán, "Borges y México" agrupa los cuentos, poemas y ensayos en los que este país es el centro de su obra o "asoma de manera circunstancial o enigmática", así como los textos en torno a su figura de una veintena de importantes escritores mexicanos, como Carlos Fuentes, Octavio Paz o Elena Poniatowska.

Capistrán alabó la sencillez del célebre autor de "El Aleph" y relató cómo en un viaje a Buenas Aires consiguió contactar con él llamando directamente a la Biblioteca Nacional de Argentina, institución que dirigió desde 1955 hasta 1973. "Contestó él mismo; no me lo creía y no sabía ni qué decir", refirió.

Durante su primer encuentro, en ese mismo recinto, se le ocurrió compartir su sorpresa acerca de que el nombre de la calle en la que estaba ubicada la biblioteca, "México", estuviera escrito "con x y no con j", a lo que Borges, como prueba de su "ingenio", le contestó que así era por petición expresa del "embaxador".

El escritor argentino acudió a México en 1973, cuando se le concedió el Premio Internacional Alfonso Reyes en su primera edición, galardón con el nombre de uno de sus grandes amigos.

En aquella primera visita, según el editor de la obra, Borges puso como condiciones venir sólo cuatro días, dos de ellos para los viajes de ida y vuelta, y no tener que vérselas con multitudes, algo que de acuerdo con Capistrán no pudo cumplirse, pues centenares de personas estaban esperándolo al bajar del avión.

La hoy viuda de Borges, María Kodama, atestiguó la satisfacción que esa primera estancia le causó al autor, quien regresó en 1978 para grabar un programa con Octavio Paz en el Hotel Camino Real, y en 1981 cuando, ya en compañía de su esposa, recibió el Premio Ollin Yoliztli.

Kodama coincidió con Capistrán en reconocer la gran amistad que unió a Borges con el escritor mexicano Alfonso Reyes, a quien consideró su "maestro", y cuya relación "por estar basada en la literatura" consideró "doblemente importante".

Tras la presentación del libro se inauguró la exposición "Borges en México: crónica visual y literaria", que forma parte del ciclo de actividades que esta semana se realiza en México en torno al escritor argentino.