Los indígenas de la zona andina de Bolivia hicieron hoy rituales y ofrendas a la "Madre Tierra" para darle gracias por las cosechas, como es tradición al comenzar del mes de agosto, mientras en ciudades como La Paz las ceremonias sirvieron también para pedir prosperidad y perdón por los errores cometidos.

"En agosto la 'Madre Tierra' está con la boca y los brazos abiertos para recibir regalos", dijo hoy a Efe el "kallawaya" o médico indígena Walter Álvarez, tras encabezar en el centro paceño uno de esos rituales heredados de las culturas precolombinas.

Muchas de las ofrendas hechas en pequeños altares con fuego encendido son fetos o crías disecadas de llamas y de ovejas que, según quienes las venden, murieron de forma natural y son recogidos en el campo porque son uno de los elementos centrales de los ritos dedicados "a saciar el hambre" de la "Madre Tierra".

Las principales ceremonias se celebran en los lugares más altos de las zonas andinas rurales, conocidos como "apachetas", y originalmente se dedicaban a dar gracias por la productividad de la tierra y a pedir un nuevo ciclo agrícola más fértil.

Esta tradición hoy se ha extendido a la ciudades andinas donde comerciantes y transportistas preparan fiestas callejeras con ritmos andinos para compartir comidas y bebidas.

Las celebraciones se realizaron hoy con más fervor en la "Calle de las Brujas" de La Paz donde se vende todo lo necesario para las ofrendas y los comerciantes de artesanías organizaron una fiesta para agasajarse entre ellos y a los turistas que les visitan.

Elena Saravia, una de las "brujas" del lugar, es una experta en la preparación de las ofrendas con fetos de llama, mirra, incenso y dulces para pedir, según cuenta, a las deidades andinas trabajo, dinero, prosperidad, armonía familiar y amor.

Oscar Berzati, un comerciante de la "Calle de las Brujas" que comenzó a practicar este año la tradición, señaló que el pago con los alimentos y los regalos a la "Madre Tierra" o Pachamama (en aimara) luego es retribuido por esa deidad con prosperidad.

Las creencias andinas sobre este mes incluyen además una que señala que casarse o hacer negocios en agosto no es una buena decisión porque la tierra también libera seres que crean un caos hasta septiembre, cuando comienza la nueva época de siembra.