Las sirenas de bomberos y ambulancias volvieron a ulular hoy en memoria de los 364 muertos y más de 200 heridos del incendio del supermercado Ycuá Bolaños de Asunción, en un emotivo acto de homenaje ocho años después de la peor tragedia civil en Paraguay.

Las lágrimas inundaron de nuevo los rostros de sobrevivientes, familiares de los fallecidos y equipos de rescate, que como cada año acudieron al lugar para expresar su dolor y denunciar la injusticia que rodeó el caso.

El momento más emotivo y de mayor consternación se registró a las 11.20 hora local (15.20 GMT) con el ulular de las sirenas de ambulancias y carros de bomberos, en recordación de la hora exacta en que comenzó el siniestro.

Los participantes portaban banderines y fotografías de los fallecidos y encendieron velas en altares instalados en el lugar.

También desplegaron una extensa bandera paraguaya con las fotografías de los muertos pegadas y lanzaron globos blancos al cielo.

"Para nosotros hoy se abre nuevamente la herida. Es una cosa que no se puede olvidar", dijo a Efe Luis Ayala, que portaba una foto de su hijo Luis, de 16 años, quien trabajaba en el área de empaque del supermercado y perdió la vida en la tragedia.

"Cuando empezó el incendio él salió afuera, pero volvió a entrar y sacó a muchos niños. Tres veces ingresó, pero la última vez ya no pudo salir porque le cerraron la puerta, le pusieron candado los guardias", relató el padre del joven.

El hombre aludió al cierre de puertas presuntamente ordenado por el dueño del Ycuá Bolaños para evitar pillajes cuando se declaró el incendio, que llevó a la Fiscalía a pedir la pena máxima de 25 años de prisión por homicidio culposo.

Pero tras un largo y controvertido proceso judicial, el dueño, Juan Pío Paiva, y su hijo, Víctor Daniel Paiva, fueron condenados en 2009 a 12 y 10 años de prisión, respectivamente, y un guardia a 5 años por homicidio doloso.

Un primer juicio fue anulado por los actos de furia y vandalismo protagonizados por los familiares que siguieron a la sentencia en diciembre de 2006, y que fue la misma que los jueces decidieron en el segundo proceso, culminado en febrero de 2008.

Un tribunal de apelación anuló este último fallo por errores de procedimiento en septiembre de 2008, pero el Supremo lo ratificó en agosto de 2009.

Ayala aseveró que "en este país no existe la justicia" y recordó que más de cien familias se querellaron contra los propietarios del local que hoy están presos pero que, hasta el momento, no recibieron ninguna indemnización.

Carmen Rivarola, que perdió a su hermano Alan Arturo, de 36 años, y a su tía Nancy (59), denunció que "son ocho años de injusticia y de dolor", aunque expresó que están fuertes y firmes para expresar sus reclamos.

"Seguimos sosteniendo a ocho años de la tragedia que el Ycuá Bolaños es la lección no aprendida en materia de seguridad. Siguen los mismos problemas y seguimos estando en un país donde no existe prevención y seguridad", abundó la mujer.

Varios grupos musicales se presentaron hoy durante el acto de recordación frente al supermercado, donde anoche se desarrolló también un festival con música, danza y teatro.

En agosto de 2010, el Senado aprobó la expropiación del recinto para destinar los fondos a indemnizaciones y levantar un centro cultural y memorial en el lugar, donde hoy aún pueden apreciarse carritos de la compra, cajas de bebidas y computadoras calcinadas, en un depósito junto a altares con fotos de las víctimas y flores.

Un sector del derruido inmueble también sirve de área de recreación para jóvenes del populoso barrio Trinidad, que hacen allí prácticas de baile como "street dance", "hip hop" y otras modalidades de arte callejero.

El centro comercial, que se encontraba lleno de clientes que almorzaban y hacían compras ese domingo de hace ocho años, fue totalmente destruido por el fuego que se originó en la chimenea de la parrilla del restaurante por falta de mantenimiento, según la pericia realizada.

De muchas de las víctimas no se han encontrado restos.