Un grupo del exilio cubano en Estados Unidos negó hoy las acusaciones del Gobierno de Cuba de haber realizado supuestamente una operación con mexicanos para provocar disturbios durante la visita del papa Benedicto XVI.

El Directorio Democrático Cubano (DDC), con sede en Miami, rechazó lo que calificó "mentiras del régimen castrista", al tiempo que denunció la "desinformación sobre la labor de nuestra organización" y alertó a la comunidad internacional sobre el peligro que se "cierne sobre los miembros de la resistencia en Cuba".

"El régimen castrista quiere encubrir el asesinato de Oswaldo Payá y Harold Cepero con esta campaña de mentiras y ataques contra la solidaridad internacional con los que luchan por el cambio democrático en Cuba", afirmó el secretario nacional del DDC, Orlando Gutiérrez-Boronat.

La televisión estatal de Cuba denunció el martes una operación organizada por grupos anticastristas de Miami en la que participaron ocho ciudadanos mexicanos que viajaron a la isla como turistas en marzo pasado y que testificaron que el plan era que los cubanos protestaran contra el régimen castrista en la vista del papa que se realizó del 26 al 28 de marzo pasado.

La supuesta operación fue citada en un editorial del periódico oficial Granma (portavoz del gobernante y único Partido Comunista Cubano) y se indicó que los cuatro mexicanos detenidos "reconocieron haber sido pagados, entrenados e instruidos por Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano, de Miami, para llevar a cabo esa operación de abastecimiento y propaganda".

Gutiérrez-Boronat, a su vez, afirmó en un comunicado que el Gobierno de La Habana ha iniciado un plan de "exterminio y violencia contra las voces que dentro de Cuba se levantan para pedir libertad y derechos humanos para el pueblo", en referencia a la muerte de Payá.

Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación, y el disidente Harold Cepero murieron en el pasado julio en un accidente de tráfico en Bayamo, a unos 800 kilómetros de La Habana, en Cuba.

En el accidente resultaron heridos el español Ángel Carromero, un dirigente local de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid, y el sueco Jens Aron Modig, presidente de la Liga Juvenil Cristianodemócrata de su país.

Carromero, quien conducía el vehículo donde se trasladaban los disidentes cubanos y el sueco, está en "prisión provisional" en La Habana, una medida cautelar adoptada por la Fiscalía cubana ante "indicios" de un delito de homicidio.