El general retirado chileno Manuel Contreras Sepúlveda, exjefe de la policía secreta de Augusto Pinochet, fue condenado hoy a 15 años de prisión por el secuestro calificado (desaparición) de un opositor a la dictadura a comienzos de 1975, informaron fuentes policiales.

En un fallo de primera instancia, el juez especial Alejandro Solís condenó a igual pena a los exoficiales de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) Marcelo Moren Brito, Rolf Wenderoth Pozo, Gerardo Godoy y Fernando Lauriani Maturana.

Los cinco condenados se encuentran en prisión, cumpliendo condenas por otras violaciones a los derechos humanos, que en el caso de Contreras, máximo jefe del organismo represivo, suman más de 270 años.

Claudio Contreras Hernández, un constructor civil de 27 años y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue secuestrado por agentes de la DINA el 7 de enero de 1975 en Santiago, tras salir de su domicilio para realizar algunos trámites, según declararon en el proceso otros prisioneros que sobrevivieron.

Los agentes eran comandados por Lauriani Maturana y Gerardo Godoy, según se pudo verificar durante la investigación.

Junto a otros dos miembros del MIR también capturados, Contreras fue llevado a "Villa Grimaldi", una cárcel clandestina de la DINA donde se le torturó diariamente, según testimonios de supervivientes.

El día 25 de enero Contreras fue sacado del recinto junto a otros detenidos y desde ese día se pierde todo rastro de su paradero hasta la fecha, señala el fallo del juez Solís.

Agrega que el hecho "se enmarca dentro de un patrón similar a otros ocurridos durante aquella época, que se iniciaban mediante el seguimiento y vigilancia de las víctimas hasta terminar con su secuestro".

Según el expediente, Contreras era buscado por la policía secreta desde el mismo 11 de septiembre de 1973, fecha del golpe militar que encabezó Augusto Pinochet para derrocar al presidente Salvador Allende.

En julio de 1975, el nombre de la víctima fue incluido en la "Operación Colombo", montada por la dictadura para encubrir la desaparición de 119 presos políticos, a los que se mencionó como muertos en purgas internas del MIR en el extranjero.