La propuesta impositiva que promueve el virtual candidato presidencial republicano, Mitt Romney, reducirá los impuestos para el cinco por ciento más rico de EE.UU. y los elevará para la clase media y los pobres, según un estudio independiente divulgado hoy.

El estudio, realizado conjuntamente por la Institución Brookings y el Centro de Política Tributaria (TPC, por su sigla en inglés), analiza el plan tributario de cinco billones de dólares que, entre otros elementos, reducirá la tasa impositiva en un 20 %, eliminará los impuestos al patrimonio y los impuestos al ingreso derivado de inversiones.

También extenderá los recortes impositivos adoptados durante la presidencia de George W. Bush.

Los investigadores dejaron claro que el análisis se basó en los pocos elementos del plan tributario de Romney, tal como él lo delinea en su página web (www.mittromney.com).

"No calificamos el plan del (exgobernador) Romney directamente, ya que ciertos componentes de su plan no se han ofrecido con suficiente detalle, y tampoco hacemos suposiciones sobre lo que podrían ser esos componentes", precisó el estudio.

En su página web, la campaña de Romney ataca la gestión económica de Obama y asegura que el plan republicano es más "justo" y "simple".

El estudio sugiere que, para financiar ese plan, Romney adoptaría primero un recorte de impuestos para los más ricos, una idea que le ha generado fuertes ataques del Partido Demócrata y grupos progresistas.

Según el análisis, el plan de Romney terminará reduciendo la recaudación de impuestos en unos 360.000 millones de dólares en 2015 y, para cumplir su promesa de evitar un aumento del déficit, tendrá que reducir los recortes tributarios en una amplia gama de categorías que benefician principalmente a la clase media.

El documento descarta que sea "matemáticamente posible" elaborar un plan equilibrado que deje en pie los incentivos para el ahorro y las inversiones sin recurrir a un recorte tributario para quienes perciben ingresos más altos y a un aumento de impuestos para el resto de los contribuyentes.

Así, el estudio afirma que el plan de Romney provocará una carga impositiva de 86.000 millones de dólares anuales para los que ganan menos de 200.000 dólares.

"El efecto neto del plan será un recorte de impuestos para los hogares con ingresos más altos, combinado con un aumento de impuestos para hogares con ingresos medios", concluyó el estudio.

La campaña de Romney aún no ha reaccionado al estudio pero el exgobernador de Massachusetts aboga por la idea de fomentar el crecimiento de los pequeños negocios y todo el sector privado para incentivar la creación de empleos.

De todos modos, el análisis ha dado abono a la campaña de reelección del presidente Barack Obama, que a lo largo de la contienda se ha presentado como el paladín de la clase media.

Según adelantó su campaña, en un acto electoral hoy en Mansfield (Ohio), Obama destacará que, a juzgar por este estudio, una familia promedio de clase media y con hijos "afrontará un incremento de impuestos de más de 2.000 dólares" bajo el plan de Romney

"La pieza central de todo el plan económico de mi rival es un nuevo recorte de impuestos de cinco billones de dólares, y buena parte de este recorte tributario iría al uno por ciento de entre los hogares más ricos", asegura Obama en un discurso, del cual algunas partes fueron adelantadas por su campaña.

"Lo que es peor, bajo el plan de mi rival, ¿adivinen a quién le pasan la factura para estos recortes de impuestos de 250.000 dólares? a ustedes, y no me tienen que tomar la palabra", agrega Obama al referirse al estudio económico divulgado hoy.

"La cosa es que él (Romney) no les está pidiendo que contribuyan más para reducir el déficit o para invertir en la educación de nuestros hijos. Les está pidiendo que paguen más para que gente como él pueda recibir recortes de impuestos", asegura Obama.

Cuando faltan tres meses para los comicios presidenciales, tanto Obama como Romney cortejan activamente el voto de los independientes, la clase media y las minorías, en unos momentos en que la ansiedad por la lenta recuperación económica es el tema más acuciante del electorado estadounidense.