Cuando apenas tenía 11 años, el venezolano Junior Sánchez se vio obligado a tomar una decisión que marcó el resto de su vida: practicar fútbol o levantamiento de pesas.

Luego de dividir su tiempo entre ambos deportes, su entrenador le dio un ultimátum, o pesas o fútbol. La decisión que tomó no pudo ser más acertada.

"Me mantenía jugando los dos deportes, pesas en la mañana y fútbol en la tarde. Hasta un día que mi entrenador de pesas, Otoniel Rivero, me descubrió porque se apareció en mi juego de fútbol y me dijo que debía decidir", relató Sánchez a The Associated Press.

El pesista de Barquisimeto, de sólo 23 años, cuenta que le pidió un tiempo para tomar la decisión, pero su hermano mayor lo convenció de irse por las pesas.

"Mi hermano me dijo que con pesas iba a llegar más rápido a la selección y que iba a poder representar nuestro país y conocer muchos países diferentes. Yo no quería dejar el fútbol porque lo practicaba desde carajito (niño), pero no me arrepiento de la decisión que tomé", dijo.

Esa decisión lo tiene en sus primeros Juegos Olímpicos en Londres, donde terminó segundo el martes en el Grupo B de la categoría de los 69 kilos, gracias a un levantamiento total de 328 kilos.

Con un grito de guerra justo antes de cada levantamiento, al que a su vez antecede una caminata de inspección de la plataforma como si estuviera marchando militarmente, Sánchez se ganó el cariño del público en cada una de sus alzadas en el ExCel, casa de las competencias de levantamiento de pesas.

"Me siento muy orgulloso de lo que he hecho hoy. Esta ha sido mi mejor actuación en unos juegos. Se cumplió la marca y se logró lo esperado", apuntó.

Sus 180 kilos en envión y los 328 kilos totales representan marcas personales para el pesista del estado de Lara, quien ahora se enfoca en Río 2016.

"Hay que trabajar duro para traer una medalla al país más adelante", dijo.