El fabricante japonés de automóviles Mazda perdió 6.500 millones de yenes (67,7 millones de euros) entre abril y junio, lo que supone un 74,5% menos que los 25.500 millones de yenes (265,8 millones de euros) negativos del mismo trimestre de 2011.

El grupo anunció hoy que logró un beneficio operativo de 1.800 millones de yenes (18,7 millones de euros) gracias a la mejora de su línea de productos y costes en un contexto de fortaleza del yen, lo que contrasta con la pérdida operativa de 23.100 millones de yenes (240,8 millones de euros) del año anterior.

Además, los ingresos por ventas de Mazda aumentaron un 24,1% interanual hasta los 506.600 millones de yenes (5.280 millones de euros) ante el aumento de la producción y de la distribución, según un comunicado del fabricante, que detalló que en todo el mundo vendió unas 300.000 unidades, un 6,5% más.

En Japón se vendieron entre abril y junio 51.000 unidades, un 43,5% más que en el mismo periodo de 2011, cuando la cadena de suministros sufría aún el impacto del terremoto y devastador tsunami de marzo de aquel año.

Las ventas en el mercado nipón fueron especialmente positivas para el modelo Mazda CX-5, subrayó el fabricante de Hiroshima.

En América del Norte la distribución creció un 4,2% hasta las 90.000 unidades, al tiempo que en Europa se contrajo un 1,4% hasta 44.000 vehículos.

En China, uno de los mercados en los que Mazda intenta aumentar su presencia, las ventas bajaron un 12,4% hasta los 46.000 vehículos, en medio de un recrudecimiento de la competencia con otros fabricantes.

En el resto del mundo la distribución aumentó un 10,3% hasta las 69.000 unidades, gracias sobre todo al alto nivel de ventas en Australia y los países del Sudeste Asiático.

Mazda destacó que el ambiente económico sigue siendo "inestable", ya que pese a que la economía de EEUU está en la senda de la recuperación gradual todavía hay numerosas debilidades, incluido el problema de deuda en Europa y la ralentización de economías emergentes como China.

En este contexto, el grupo mantuvo sus previsiones para este año fiscal, que en Japón termina en marzo de 2013 y en el que espera ganar 10.000 millones de yenes (104 millones de euros), frente a unos números rojos de 107.733 millones de yenes (1.120 millones de euros) en el ejercicio fiscal que concluyó el pasado marzo.